La caída de las exportaciones chinas en 2016 reaviva la preocupación internacional

Las ventas en el exterior de la segunda economía mundial se redujeron un 7,7% el pasado año. Sus compras también se contrajeron un 5,5%.

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“El día que China despierte, el mundo entero temblará”. La frase, atribuida a Napoleón Bonaparte, ha sido sistemáticamente utilizada en los medios de comunicación en la última década y no podría tener más vigencia. Aun no estando claro si China se ha despertado por completo o todavía le queda bastante recorrido hasta lograrlo, qué duda cabe de que su influencia en la economía global ya es mayúscula. Así, el mal dato que han registrado las exportaciones chinas en el último año es motivo de inquietud internacional.

De acuerdo con los datos publicados por la Administración General de Aduanas de China, el sector exportador -motor indiscutible del crecimiento económico de las últimas décadas- vivió su peor año desde 2009 (cuando el mundo estaba en plena Gran Recesión). Las exportaciones han caído un significativo 7,7%, situándose en algo menos de 2 billones de euros. La noticia es doblemente preocupante. Primero, porque da continuidad al descenso vivido en 2015 y lo amplifica de manera perceptible. Segundo, porque China todavía no ha articulado con éxito un modelo productivo alternativo al exportador.

En este sentido, una frase de un alto cargo chino resume la situación a la perfección: “La tendencia anti-globalización se está haciendo cada vez más evidente, y China es su mayor víctima”. El alarde de sinceridad que ha recogido la agencia Reuters es visto como un aviso de que las cosas podrían empeorar en los próximos años si la nueva Administración estadounidenses confirma su viraje proteccionista. Las nuevas reglas del comercio internacional deben acordarse con celeridad y Washington debería huir de posiciones maximalistas para evitar un grave daño a la economía mundial.

No olvidemos que la caída de las exportaciones chinas no tiene por qué implicar una mejora económica de otros mercados aunque los productos chinos se hayan sustituido por otros. Las importaciones de la segunda potencia económica del mundo también han menguado -concretamente, un 5,5%- y ello tiene consecuencias directas en muchas grandes empresas extranjeras. Solo en diciembre, las compras chinas de productos foráneos se redujeron un 3,5%. La tendencia merece una atención especial.

Vía: ABC.

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