El negocio del deshielo: el impacto del acercamiento entre EEUU y Cuba

La visita de Obama a La Habana ha sido el primer gran paso en el deshielo de las relaciones entre ambos países. El camino será largo y complejo.

cuba

El 19 de octubre de 1960, el gobierno norteamericano de Dwight Eisenhower decretó la prohibición de las exportaciones estadounidenses a Cuba. Se trataba del primer paso para la constitución del embargo comercial a la isla centroamericana, que apenas un año antes había sufrido una revolución socialista. Las administraciones inmediatamente posteriores, en especial la de J. F. Kennedy, reafirmaron la postura con Cuba. A finales de 2014, ambos países acordaron estrechar relaciones y favorecer el deshielo. ¿Qué sucederá a partir de ahora?

¿Quién necesita a quién?

La imagen más simbólica que nos ha dejado hasta ahora el proceso de deshielo ha sido el encuentro entre el dictador cubano Raúl Castro y el presidente norteamericano Barack Obama. La visita de Obama a la isla ha generado una gran expectación en todo el mundo por ser el primer líder estadounidense que se desplaza a La Habana desde Calvin Coolidge. El amplio séquito de 800 personas que acompañaron a Obama incluía un importante número de empresarios, lo que daba buena muestra del trasfondo comercial del deshielo.

Norteamérica quiere asegurarse una posición destacada cuando Cuba comience a acoger inversiones extranjeras. La velocidad de esta modernización y apertura al exterior será lenta habida cuenta de las suspicacias de buena parte de la élite revolucionaria local. Las empresas estadounidenses ven buenas perspectivas de negocio sobre todo en los sectores relacionados con el turismo, ya que el bajo nivel de vida de Cuba la convierte en un destino muy barato e interesante.

Por todo ello, ¿quién necesita a quién? Desde luego, examinando los datos de las compañías norteamericanas y el cuadro macroeconómico cubano, no ha lugar a dudas: Cuba necesita imperiosamente la llegada de inversiones extranjeras. El tejido productivo de la isla es muy débil, estando prácticamente restringido al azúcar y los puros habanos. La Habana culpa al mal llamado ‘bloqueo’ de esta situación pero lo cierto es que el modelo productivo de la isla está profundamente anticuado.

Reticencias comunes

Si los intereses económicos han empujado el deshielo, no han evitado que sigan habiendo importantes puntos de conflicto entre ambos países. La mayor oposición se da en Norteamérica y, más concretamente, en los círculos de exiliados cubanos en Florida. Los cubanos de primera y segunda generación en suelo estadounidense creen que Washington está dando un reconocimiento diplomático a la isla a cambio de promesas vacías en materia de derechos humanos.

En el bando cubano, la desconfianza es más relativa porque el férreo control gubernamental evita que haya discrepancias públicas respecto a la postura oficial. Con todo, algunos castristas ortodoxos creen que el acercamiento con Estados Unidos es algo así como una aproximación a todos los males que la Revolución ha combatido. Existe cierto temor a que el Gobierno no sea capaz de gestionar el proceso de liberalización de su economía y que el desarrollo económico se lleve por delante estructuras sociales inamovibles durante décadas.

¿Cuál es el papel del resto del mundo?

La actitud del resto del mundo ante el acercamiento diplomático-comercial entre Norteamérica y Cuba ha sido un tanto fría con notables excepciones. De manera bien significativa, España es el país en el que más interés mediático ha despertado la visita de Obama al margen de los dos principales implicados. Los telediarios conectaron en directo con La Habana para retransmitir la llegada del presidente estadounidense y dar cumplida respuesta de cada uno de sus movimientos. Esto no es casual. España siempre ha mostrado una sensibilidad especial hacia Cuba.

En Latinoamérica las reacciones son también importantes aunque contradictorias. No podemos olvidar que el continente está experimentando el mayor vuelvo político en décadas y que los países que tradicionalmente han tenido buenas relaciones con Cuba viven situaciones convulsas. El chavismo ha perdido el control del parlamento venezolano, Evo Morales ha visto frenadas sus aspiraciones de perpetuarse en el cargo en Bolivia, el petróleo está asfixiando a Ecuador y el peronismo ha sido derrotado en Argentina. La influencia de los amigos de los Castro ha menguado ostensiblemente.

¿Qué obstáculos deberán sortearse?

En primer lugar, el Gobierno cubano lleva la iniciativa a ser el responsable de permitir que vayan llegando inversiones a la isla. Para ello deberá cumplir con sus compromisos de no vulnerar los Derechos Humanos, petición aceptada tanto ante Obama como ante el propio Papa Francisco I. Segundo, un eventual triunfo republicano en las presidenciales norteamericanas de noviembre podría modificar la postura de este país. Son los principales obstáculos a sortear.

Foto: Cuba – USA vía Shutterstock

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