Tiempo de crisis y de “buena carroña”

Con todos los batacazos que está viviendo la economía mundial (con epicentro en EE.UU.) es normal que la gente empiece a temer por sus bienes. Las hipotecas basura se han vuelto contra sus vendedores, que se las tienen que tragar con patatas o simplemente declararse en bancarrota y mandarlo todo al pairo, con miles de empleados incluidos y accionistas que han confiado su dinero a una entidad “segura”. ¿Como se iban a hundir Merrill Lynch o Lehman Brothers?

Pues ahí es donde entran en escena los carroñeros. Merrill Lynch se ha “salvado” in extremis gracias a Bank of America, que ha soltado la nada despreciable cifra de 50.000 millones de dólares por su compra. En este caso al menos han sido “buenos” puesto que se podría haber dejado pudrir un poco más a la compañía para pagar bastante menos de los 29$ por acción pagados por élla. Un plus del 70% u 80% por valor de acción no está nada mal (para el día ayer). En cambio, Lehman Brothers no ha tenido tanta suerte o no era tan jugoso como Merrill Lynch y no ha podido evitar el “hostión”. Está en bancarrota y hecha pedazos, pero ya hay samaritanos que se interesan por lo que queda, como es el caso de Barclays.

Las medidas de estas entidades “saneadas” que se hacen “cargo” de los problemas de los demás se pueden ver como la salvación de miles de puestos de trabajo, pero también se puede ver desde otro lado. Si se actua antes, en lugar de salvar miles de puestos de trabajo se podría evitar la perdida de los miles de trabajos que no se han podido salvar.

El capitalismo extremo, la vida dirigida por empresas privadas, tiene sus pros y sus contras. La economía se “regula sola” en base a la competitividad y a los beneficios empresariales. En EE.UU. practicamente todo está gestionado por empresas privadas en un alarde de “democracia” y “modernidad”. Esto hace que la economía del país crezca mucho (sin olvidar que para eso hay que empobrecer a otros sin piedad). Pero también está el tema de que aquí todo el mundo puede hacer lo que le de la gana, en el sentido de que la mayoría de directivos ganan en primas según los beneficios de sus empresas, por lo que pueden realizar jugadas empresariales de gran riesgo con tal de sacar tajada. Total, que tenemos cuatro tipos que se juegan los “cuartos” de millones de personas en jugadas que muchas veces les salen bien y otras creen que les salen bien (véase hipotecas basura).

En definitiva, que la mayoría se hunde económicamente, mientras que unos pocos hacen su agosto (o septiembre en este caso) a base de recoger pedazos de gigantes en malas horas. Y parece que aun queda tiempo para comprar a precio de ganga si tienes unos miles de millones de nada (Alitalia y AIG).

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...