El segundo adelanto electoral griego en diez meses vuelve a sacudir las bolsas

Grecia celebrará sus cuartas elecciones desde 2012 tras certificarse la ruptura de Syriza, la coalición izquierdista que sostenía al gobierno de Alexis Tsipras.

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Justo cuando parecía que Grecia respiraba después de que los parlamentos nacionales de la zona euro aprobaran el tercer plan de rescate, el primer ministro Alexis Tsipras decidía mantener al país en la más absoluta incertidumbre al convocar elecciones anticipadas. En honor a la verdad, esta posibilidad no era ni mucho menos remota y había cobrado fuerza a medida que la coalición Syriza iba agravando su división interna. Ahora, los griegos deberán acudir a las urnas completamente desorientados y con una creciente desconfianza en sus representantes.

La elección de Alexis Tsipras en enero con el 36% de los votos (ocho puntos por encima de Nueva Democracia) dejaba al líder de Syriza en una situación inmejorable para gobernar. Al sumar 149 de los 300 diputados de la cámara gracias a la ley electoral griega (que da cincuenta diputados adicionales al partido más votado), únicamente necesitaba dos apoyos adicionales para sacar adelante sus medidas. Tras cerrar un acuerdo bastante sorprendente con los conservadores nacionalistas de Anel, parecía que el mandato de Tsipras iba a ser muy plácido.

Sin embargo, los problemas comenzaron cuando los nuevos gobernantes del país empezaron a descolgarse de sus promesas electorales y a aceptar progresivamente la dura realidad. La ayuda de Europa era y es imprescindible para el país y cualquier tentativa de ruptura iba a dejar a Grecia como clara perdedora. En junio se intentó dar un giro radical a la situación al convocar un referéndum sobre la propuesta de financiación presentada por Bruselas. El contundente triunfo del ‘No’ parecía marcar el camino para el abandono del euro. Pero Tsipras tenía otros planes.

El primer ministro no solo no fue coherente con los resultados obtenidos (él mismo había insistido en pedir el voto para el ‘No’) sino que acabó aceptando unas condiciones considerablemente más leoninas para que la troika mantuviera la respiración asistida a su país. Con Syriza desangrándose en cada votación parlamentaria, Tsipras ha optado por purgar el partido y asegurarse un gobierno más estable. Los disidentes ya han anunciado que concurrirán con otra formación. Una tragedia interminable.

Vía: Cotizalia.

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