Prueba de fuego para la unión bancaria

Los futuros test de estrés deberán mostrar la verdadera realidad del sector financiero aun a riesgo de poner en evidencia a alguna entidad.

eba

En agosto de 2011 se llevó a cabo un exhaustivo examen a la banca europea que arrojó un balance bastante positivo de la mayoría de entidades, incluyendo la práctica totalidad de bancos españoles. Apenas medio año después, Bankia era rescatada por el Estado al destaparse un considerable agujero en sus cuentas. Paralelamente, históricos de la banca española como Banco de Valencia o NovaGalicia seguían el mismo camino. Quedaba así constatada la gran ineficacia de los test de estrés, que probablemente se repetirán en 2014.

De cara a la futura evaluación del sistema financiero de Europa las autoridades comunitarias y del Eurogrupo quieren cambiar drásticamente su imagen. De entrada, las pruebas ganarán en rigor y minuciosidad para evitar que nuevas “Bankias” consigan sortear los obstáculos escondiendo su situación real. Como medida estrella dentro de este bloque, los ratios de capital básico que deberán aportar las entidades en tiempos de estabilidad financiera rondarán el 8%, que se reducirá hasta el 5,5% en contextos más adversos. BBVA y Santander serían los únicos bancos españoles que superarían esta barrera.

Con todo, más que cambios metodológicos o de forma, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) busca ganar en credibilidad aun a riesgo de exhibir las flaquezas de algunos supuestos gigantes. Esto significa que para que los test resultaran creíbles sería necesario mostrar algún caso negativo, ya que el fantasma de 2011 aparecería de nuevo si las pruebas arrojan una situación impecable. Lejos de tranquilizar a ciudadanos e inversores, los resultados serían recibidos con una gran desconfianza.

En un sentido más amplio, los nuevos exámenes pondrán a prueba la viabilidad de la unión bancaria. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) se enfrenta a una auténtica reválida en la que probar su eficacia de cara a garantizar la estabilidad del sistema financiero. En cualquier caso, exhibir públicamente los agujeros de algunas entidades puede tener efectos contraproducentes. Durante el pasado foro de Davos ya salió a relucir esta cuestión, que el propio Jeroen Dijsselbloem (presidente del Eurogrupo) presentó como necesaria en aras de ganar credibilidad y evitar maquillajes de resultados.

Vía: ABCEmpresa

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