Los bancos españoles evitan los dividendos

Las entidades financieras canjean preferentes por acciones y evitan repartir dividendos. El objetivo: sanear al máximo sus cuentas ante las pruebas de solvencia de Europa.

Donde antes había liquidez ahora hay escasez. Donde antes fluían beneficios, ahora hay sequía de crédito, y donde antaño había dividendos, ahora hay acciones. Las entidades españolas optan por replegar sus activos ante la necesidad de recapitalización. Según fuentes comunitarias, los bancos necesitaban a fecha de diciembre del año pasado un total de 26.170 millones de euros de capital para cumplir con las exigencias de recapitalización dictadas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés). El caje de bonos por acciones o la retribución con títulos en vez de dividendos es la práctica más generalizada, y el miedo a lanzar ofertas de ampliación de capital un hecho.

Sede social del Banco Santander

Hasta ahora, la opción más popular ha sido el canjeo de participaciones preferentes, un producto híbrido entre la renta fija y la variable que los bancos utilizaban como gancho para captar clientes, pero cuya rentabilidad ha quedado seriamente en entredicho a raíz de las caídas draconianas de su cotización. Para resarcirse de sus pecados sin perder capital, las entidades con mayor renombre, como Santander o BBVA, se afanaron pronto a cambiar las participaciones preferentes, que no son admitidas por la EBA, por títulos cotizables. El Santander fue el banco que mayor partido ha sacado a esta táctica, llegando a colocar prácticamente la totalidad de dichos productos, un hecho que ha rebajado a la mitad el capital requerido por el mayor banco español.

El BBVA, que precisaba de 6.329 millones de euros, según la EBA, se reforzó con 2.430 millones con la conversión de dichas participaciones preferentes en bonos convertibles en acciones. ¿El resultado? El 8 por ciento del capital básico de máxima calidad, con lo que superaría con creces las pruebas del regulador bancario europeo. Sin embargo, aun habiendo hecho los deberes, las entidades financieras españolas distan mucho de poderse relajar. Cualquier posibilidad de recapitalización vía oferta pública parece darse totalmente por descartada después del duro revés sufrido por el banco italiano Unicredit, cuya cotización se ha desplomado en bolsa hasta niveles de hace más de dos decenios.

Conclusión: El mercado de capital está prácticamente cerrado para los bancos. Las entidades financieras intentan capear el temporal como pueden con la espada de Damocles de las próximas pruebas de estrés a su espalda. Ni las inyecciones de capital de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, ni la descapitalización de los activos tóxicos en ‘bancos malos’ sirven para sofocar el fuego, con lo que ya no hablemos de prestar dinero…

Foto: Daganeen Wikimedia Commons

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...