Los bancos centrales sucumben a los mercados

La debilidad de determinadas economías europeas deja al BCE sin margen de maniobra ante los mercados, quienes marcan su agenda económica.

wall street

Hubo un tiempo en el que los bancos centrales regulaban el comercio internacional y obraban con planes a medio y largo plazo independientemente de la voluntad de los mercados. Era un tiempo con tipos de interés muy elevados y poca o nula intervención en el comercio mundial. En los últimos años, esta imagen difícilmente podría haberse caricaturizado mejor. Los mercados tienen cogida la sartén por el mango y los bancos centrales se hayan desconcertados en un contexto para el que no fueron creados. El último episodio de esta naturaleza se dio en el mes de junio. La Reserva Federal anunció el cercano final de su política de compra de bonos los mercados se volvieron locos. Poco después, Bernanke daría marcha atrás.

Paradójicamente, no fue en Wall Street ni en el índice Dow Jones donde se vivieron las jornadas más dramáticas. Fueron los selectivos europeos quienes cayeron con más fuerza, lastrados además por la incertidumbre política generada en Portugal. Por todo lo anterior, queda probado que son los mercados quienes marcan el ritmo a seguir y que la función natural de los bancos centrales ha quedado notablemente distorsionada.

La Fed sin embargo se halla en una situación bastante más beneficiosa, sus polémicas actuaciones han conseguido ser compensadas por una economía nacional extraordinariamente potente y dinámica. Europa no tiene tanta suerte. El BCE también parece decidido a actuar en pos de la estabilidad comunitaria pero las piedras en el camino son notables. Ello genera una volatilidad muy grande en determinadas bolsas de la UE, caso de España, Portugal o Italia.
Por ello, Matthew Lynn (director ejecutivo de Strategy Economics) asegura que ningún dirigente de los grandes bancos centrales se arriesgará a ver en qué quedan las amenazas de los mercados. Cualquier repunte de los intereses de las deudas soberanas o corporativas será inmediatamente atendido por estos organismos que han pasado de supervisores a controladores. Esta suerte de pulso mantiene en vilo a los países con más problemas. Los Estados Unidos podrían soportar una presión intensa pero temporal de los mercados. La UE no.

Fuente: El Economista.

Foto: azureon2

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