La mayor entidad de Portugal agrava la incertidumbre sobre la banca europea

La Caixa Geral de Depósitos precisa una inyección de entre 4.000 y 5.000 millones de euros, tal y como anunció su consejo de administración antes de dimitir.

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Los resultados de los test de estrés a la banca europea dejaron como principal conclusión que el grado de cumplimiento de los ratios mínimos de capital era casi absoluto (con apenas dos excepciones) pero que un buen número de entidades estaban en la cuerda floja. De igual modo, los bancos del sur de Europa se sitúan, junto a los irlandeses y austriacos, en la parte baja de la tabla. Sin embargo, a muchos nos sorprendió la ausencia de entidades portuguesas en las pruebas.

Como si de un recordatorio se tratara, poco después de publicarse los resultados conocíamos que la Caixa Geral de Depósitos (CGD), esto es, el mayor banco de Portugal, se hallaba en un grave problema de liquidez. En lo que parecía una reedición de la crisis por fascículos del Banco Espírito Santo en 2014, el consejo de administración de la entidad también anunciaba su voluntad de cesar en bloque. Conviene tener presente que los consejeros ya han expirado su mandato y se mantienen en funciones, papel que seguirán desarrollando durante el mes de agosto.

La prensa del país vecino ha hecho hincapié en el dinero que necesita la entidad para sanearse, que se estima entre los 4.000 y los 5.000 millones de euros. Rápidamente, Bruselas se ha puesto sobre alerta y ya negocia con Lisboa la cifra necesaria para capitalizar el banco. De confirmarse este extremo, no sería la primera ocasión en que CGD necesita una inyección de dinero público. En 2012, el Estado portugués ya dotó con 1.600 millones de euros a la primera entidad del país.

De este modo, Portugal sigue sin poder dar por cerrada la crisis de su sistema financiero. Hace dos años, con motivo de los ya comentados problemas del Banco Espírito Santo, el Estado luso tuvo que poner sobre la mesa 4.900 millones de euros a pesar de que el Ejecutivo de Pedro Passos Coelho trató de evitar este desenlace. Si contabilizamos todas las inyecciones de dinero público en la banca portuguesa desde 2008, se alcanzan los 9.550 millones de euros.

Vía: Inversión&Finanzas.

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