La deuda pública toca el cielo

La deuda española ha crecido de manera alarmante en el último siglo. Ya está en la cota más alta, con un 75,9% del PIB. En este contexto, hemos de preguntarnos por qué en medio de tantos recortes, se pagan tantos intereses por la compra de nuestra deuda. La cosa parece clara. Todo el dinero que está entrando en las arcas públicas va destinado de manera exclusiva a pagar intereses por la venta de bonos.

Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy

Algo no funciona en España. Las políticas del Partido Popular están dirigidas, principalmente, a reducir drásticamente el gasto público. De ahí los continuos recortes en todos los sectores: desde educación hasta sanidad, pasando ayudas a los desempleados, etc. Siempre, como podemos observar, perjudicando a los más débiles. Además, el gobierno no se lo ocurre otra idea que, en vez de aumentar sus ingresos subiendo los impuestos a los que más tienen, incrementar el IVA en tres puntos (lo cual podría ser considerado, teniendo en cuenta los últimos precedentes, en una doble subida, pues jamás se subió más de un 2% el impuesto que grava el consumo) y el I.R.P.F. de los trabajadores. Ya podría haber echado mano de los impuestos al patrimonio. En fin.

En este contexto, de subida de precios (por el aumento de tributos) y de desolación en el mundo laboral, lo que se traduce en una reducción drástica del poder adquisitivo de la población, sale a la luz un dato más que alarmante. Según publica el diario El País en su sección de economía, la deuda pública española ha subido al 75,9% del PIB, lo que supone el nivel más alto alcanzado en el último siglo. Este récord es alarmante por el hecho de que todo el dinero que está entrando en las arcas del Estado se va a destinar a pagar los intereses de la venta de esta deuda. Es decir, estamos pagando con nuestros impuestos a aquellas personas que, de manera realmente curiosa, compran deuda soberana porque confían en que se les devolverá la inversión. No es que lo mire con malos ojos, es que parece claro que los compradores de deuda pública son los mayores interesados en que España siga como está, es decir, en la quiebra.

Los especuladores sacaron tajada de los Estados Unidos (lo que provocó el famoso ‘Crash del 2008’) y ahora han venido a Europa a seguir ganando dinero. Y lo hacen provocando el miedo en los mercados para luego comprar deuda a un alto interés. El país, en este caso, España, que necesita financiación como sea, acata las condiciones de los especuladores y cede emitiendo bonos a un alto coste para su población. ¡Encontraron la gallina de los huevos de oro! Así, el negocio es redondo. Mientras tanto, los políticos seguirán defendiendo que la reducción del déficit es un asunto de salud económica. ¡Mentira! La disminución del déficit se realiza porque todo el dinero que hay se ha de destinar a pagar intereses.

Foto: ppmadrid

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