La crisis del Banco Espirito Santo sigue agravándose

El agujero de la entidad es mayor de lo esperado y la ausencia de inversores privados condena al Gobierno de Portugal a inyectar dinero público.

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Desde que hace aproximadamente dos semanas comenzaran a publicarse los problemas del Banco Espírito Santo (BES), pocos dudaban que estábamos ante una crisis de grandes proporciones que inevitablemente iba a afectar a los mercados españoles. El Grupo Espírito Santo (GES) es el principal grupo financiero de Portugal, país que acaba de salir de un rescate y que por tanto no está para sustos de este calibre. La situación sin embargo se agrava por momentos ya que por lo visto el BES había ocultado información relevante.

El pasado viernes, el banco luso declaraba unas pérdidas de 3.577 millones de euros, desmintiendo así lo defendido por la entidad hasta fecha. No en vano, el BES siempre había alegado que la entidad portuguesa funcionaba a la perfección y que se había visto salpicada por las ruinosas operaciones llevadas a cabo por el antiguo grupo familiar. Con esta confesión inesperada, la crisis del BES da un nuevo giro y se acortan los plazos para encontrar inversores que subsanen el agujero del banco. Portugal por su parte se resiste a inyectar dinero público.

Esta opción, que suscita enconados debates sobre si la estabilidad del sistema financiero portugués es preferible a la lógica asunción de responsabilidades que debe regir cualquier sistema libre, podría acabar materializándose pese a las reticencias gubernamentales. La posibilidad de que Goldman Sachs o algún otro gigante entrara con fuerza en el accionariado del GES parece diluirse toda vez que la entidad norteamericana ha reducido su participación hasta el 2% del capital accionarial.

Si ningún inversor salta a escena durante los próximos días, el Gobierno de Passos Coelho muy probablemente acuda al rescate del gran referente de la banca portuguesa. La solución, abiertamente polémica, encuentra al menos el consuelo de que Portugal dispone todavía de 6.400 millones de euros sin utilizar del último tramo de ayudas comunitarias. De este modo, parte del remanente del rescate serviría para cubrir, al menos de momento, el agujero del BES. No obstante, esta posibilidad está en el aire a falta de recibir el visto bueno del Banco Central Europeo.

Vía: Cotizalia.

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