Fondepósitos, el último episodio de la guerra del pasivo

Los fondepósitos, a camino entre el fondo y el deposito, se impone como una posible estrategia en tiempos de crisis. El producto ofrece ventajas fiscales, aunque en ocasiones enores rentabilidades.

En la tesitura de todo inversor se desprende una pregunta inquebrantable ¿fondo de inversión o depósito bancario? Riesgo y rentabilidad o garantía y certidumbre. La debacle de los fondos de inversión de renta variable en todo el mundo a raíz de la actual crisis financiera ha puesto en tela de juicio la rentabilidad de los mismos, mientras que los depósitos, avivados por la necesidad de liquidez de las entidades financieras, han crecido considerablemente, aunque en nuestro país ha sido restringido por el Banco de España, alertado por la llamada “guerra del pasivo”. La necesidad de establecer soluciones alternativas al albur de los azotes del mercado ha planteado otra posibilidad: los fondepósitos.

Experimentaron su momento de auge en 2008, justo al principio de la crisis, y pasaron prácticamente a mejor vida en 2010, aunque ahora vuelve a resurgir de las cenizas auspiciados por la necesidad de liquidez de bancos y cajas, que no pasan por sus mejores momentos. El fondepósito ha vuelto para quedarse y tomar parte en las trincheras de la guerra del pasivo como una de las alternativas más rentables a la hora de sacar partido a los ahorros.

Banco Pastor, una de las instituciones financieras con mayor oferta de depósitos

Pero ¿qué es un fondepósito? Se trata de fondos que invierten en depósitos. La mayor parte del patrimonio de la inversión se destina a depósitos bancarios de un plazo inferior a un año, ofrecido de manera diversificada, no pudiendo tener más del 20 por ciento de su cartera en imposiciones a plazo fijo en una sola entidad bancaria. El resto de capital suele colocarse en activos d renta fija pública o privada, que ofrece una rentabilidad más acotada que los fondos de inversión de renta variable, aunque se basan en valores más seguros que los bonos o los depósitos bancarios.

No obstante, a la hora de elegir entre uno de estos fondepósitos o un depósito bancario al uso, cabría tener en cuenta las ventajas e inconvenientes que trae consigo dicho producto. Entre las principales ventajas, según los expertos, está la fiscalidad. Una de sus principales características es que, manteniendo los mismos niveles de seguridad y rentabilidad que los depósitos, tributan a una fiscalidad cero. Hasta que no se liquida completamente la inversión, los fondepósitos no precisan de tributación, a diferencia de los depósitos bancarios al uso. Además, las bajas comisiones de gestión, así como el mayor grado de diversificación en cartera y la liquidez son otros de los principales puntos fuertes de este tipo de productos.

Así y todo, el inversor debe preocuparse de comparar escrupulosamente las rentabilidades de los distintos productos, pues algunos depósitos ofrecen mayores intereses de que los fondepósitos. Y es que, en plena guerra del pasivo, cualquier estrategia vale.

Foto: Lofor en Wikimedia Commons

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