Enésimo azote a la confianza financiera de España

Incertidumbre, galvanización de los mercados o período de turbulencias ante la crisis griega. Llámenlo como quieran, pero lo cierto es que las economías periféricas, entre ellas España, vuelven a estar en el punto de mira del enésimo capítulo de la crisis del Euro. En nuestro país, el IBEX 35 sufría el mayor descalabro del año mientras la prima de riesgo se sitúa en los límites estratosféricos de los 280 puntos básicos con respecto al bono alemán, con un interés que alcanzaba el 5,7 por ciento (tengan en cuenta que el 6 por ciento es el límite consensuado por los analistas para considerar máximo riesgo).

Mientras tanto, los nuevos tests de la banca, previstos para el mes de julio, vuelven a poner en la picota a las entidades financieras. Italia recibe un fuerte correctivo después de que Moddy’s amenazara con bajar el ratio de la deuda soberana y de 16 entidades financieras italianas, mientras España reza esperando su turno, a sabiendas que la Autoridad Bancaria Europea, organismo europeo regulador de bancos y cajas, haya anunciado que no aceptará como CORE capital la provisión genérica, esto es, el ‘ratio’ que las entidades financieras guardan en épocas de bonanza para períodos turbulentos.

Oficina central de La Caixa

Negros nubarrones se ciernen sobre las perspectivas financieras de España. El peso de la reestructuración de la deuda griega puede truncar seriamente  la entrada a bolsa de las entidades financieras, anunciada a bombo y platillo como momento culminante del arduo y difícil proceso de capitalización iniciado por el Gobierno. Bankia, CaixaBank y BancaCívica se rasgan las vestiduras de cara a su estreno en el parqué, previsto para las próximas semanas, a sabiendas de que la dura situación coyuntural y los tests de estrés pueden llevarse por delante meses de esfuerzos por atraer a inversores.

Entre tanto, el Banco de España intenta apaciguar la situación, a la espera de que una decisión definitiva sobre el rescate griego calme los ánimos de los mercados y facilite la salida da bolsa de las entidades, así como la colocación de deuda en un mes clave para la estructuración financiera del país. El regulador nacional, instigado por  las entidades financieras españolas, protagoniza un frente a frente con las instituciones europeas. De momento, tiene tres semanas para convencer al regulador europeo, pero los agentes financieros son escépticos. Algunos analistas creen que, ante la incredulidad de los mercados para tomar partido en la deuda griega, Europa quiere apuntarse un tanto ofreciendo la máxima credibilidad a los tests de estrés, aún a costa de la confianza en España, esto es, impidiendo un aprobado generalizado de sus entidades.

Foto: Sergi Larripa, en Wikimedia Commons

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