Mitos sobre las redes sociales

¿Realmente se puede sacar provecho de las redes sociales? ¿Es necesario que todos los medios y empresas tengan presencia en las redes sociales? ¿Qué hay de cierto y qué hay de mito en ciertas frases que se repiten como un mantra al hablar de la participación?

Las redes sociales tienen unas reglas que las empresas han de conocer y respetar

¿Cuántas veces oímos a finales de los noventa aquello de que se ha de estar en Internet? Y los medios se lanzaron a crear sus páginas web: un mero escaparate estático de sus cabeceras, que más adelante se convirtió en una duplicación de la versión en papel o audiovisual y algunos han hecho evolucionar hasta crear un producto propio, que todavía está transmutando.

Una situación similar está sucediendo con las redes sociales y la participación. El mantra dice que todos deben estar en las redes sociales y en eso están los medios y las empresas, que en muchos casos se han lanzado hacia un terreno hasta ahora desconocido para ellos: el de la participación de la audiencia.

Porque el segundo mantra dice precisamente que “ahora la gente quiere participar”. Centrándonos en los medios, es una afirmación incompleta. Si algo caracteriza el ser humano es la necesidad casi vital de informarse de lo que considera relevante y compartirlo con su entorno. Las tertulias de café alrededor de los éxitos deportivos, de los datos de paro o de alguna tragedia humana existen y son habituales mucho antes de la llegada de Internet. Lo que la red ha permitido es la canalización de este feedback hacia los medios en vez de quedar circunscrita a los compañeros de trabajo, amigos o conocidos. Y eso no es poca cosa. Así pues, deberíamos decir que ahora la gente puede participar.

De hecho, desde sus inicios Internet ha sido participativa. Sólo que desde que Tim O’Reilly popularizara el término Web 2.0 parece que las empresas y organizaciones se han dado cuenta y quieren incorporarse a esta conversación entre los usuarios. Esto hay que tenerlo siempre presente. Cuando entramos en la web participativa, estamos entrando en un terreno dominado por los usuarios, por lo que hay que tener en cuenta las reglas (a menudo no escritas) del juego. Pero el grave problema a veces es que los medios y las empresas no están acostumbrados a integrar la participación en sus estrategias de marketing o comunicativas. Esto convierte algo positivo, como es el valor social del 2.0, en algo negativo. Sin embargo, este tema ya lo trataremos en otra entrada.

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