Las cosas que nos causan ansiedad sin que nos demos cuenta

¿Qué es aquello que nos produce ansiedad y estrés en nuestro entorno diario? ¿qué podemos hacer para estar más a gusto?

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No es la primera vez que hablamos de ansiedad o estrés porque para nosotros es algo que nos toca de forma personal y que hemos sufrido de manera notable a lo largo del tiempo. Y lo seguimos sufriendo, porque desgraciadamente del estrés por lo habitual nunca se escapa de manera definitiva. Pero para lo que nos ha servido esta experiencia es para entender mejor lo que causa estrés y ansiedad, una información que resulta fundamental si queremos posicionarnos de manera firme para combatir el problema.

A continuación vamos a hacer un repaso de aquellas cosas que posiblemente nos estén provocando ansiedad sin que nos demos cuenta de ello, sobre todo porque suelen ser elementos que están muy arraigados en nuestro día a día.

1. La bandeja de entrada de tu correo

Aunque muchas personas ya no utilizan el correo electrónico de forma personal, la realidad es que sigue siendo una herramienta que utilizamos a diario en el entorno laboral. Y eso es algo que nos lleva a seguir contando con esas enormes bandejas llenas de mensajes y mensajes que se pueden acumular durante meses hasta que los respondemos. Lo ideal es tener la bandeja de entrada vacía, ya que esto nos proporcionará satisfacción y nos relajará. Pero hay quienes dicen que es imposible porque no podemos gestionar todas las respuestas de inmediato o porque en algunos casos tenemos que conservar correos para después. Pero no hay que complicarse pensando que esta es la única solución, sobre todo a la vista de que los programas de correo electrónico siempre nos han permitido crear carpetas, incluso en los tiempos de programas tan antiguos como Eudora.

Por ello lo que tenemos que hacer es crear una serie de carpetas que nos permitan mantener el correo organizado y que así indudablemente podamos tener la bandeja de entrada vacía. Cada vez que recibamos un correo deberíamos eliminarlo si no nos interesa, responderlo (y eliminarlo luego) o moverlo a una carpeta en el caso en el cual necesitemos guardarlo.

2. Las aplicaciones del móvil

Lo primero que estresa es ver la gran cantidad de apps que tenemos en el teléfono y que, posiblemente, no usamos en la mayor parte de los casos. Se acumulan y estarían llenas de polvo si no fuera porque se encuentran dentro del móvil. Algunas veces no borramos las apps porque no las usamos, otras veces simplemente están ahí porque somos un poco perezosos y también hay ocasiones en las que se trata de apps sociales que hemos ido abandonando hasta el punto en el que ya no revisamos nuestros perfiles. Pero psicológicamente nos están afectando a un nivel u otro. Por ello lo que se recomienda hacer es una de dos cosas: limpiar y borrar apps u organizarlas en carpetas para dejar la navegación del teléfono más limpia. Hagamos lo que hagamos se recomienda que la pantalla y los menús del móvil estén limpias y que no veamos a diario esas apps a las que dedicaríamos tiempo si lo tuviéramos.

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3. Quemar tu cerebro con cosas que no necesitas recordar

El cerebro es como la memoria de un ordenador donde se almacena información. No tenemos un control absoluto acerca de todo lo que recordamos, ya que hay veces en las que lo hacemos involuntariamente. Pero por lo general sí que nos presionamos para recordar ciertas cosas y que nunca se nos olviden. Lo cierto es que los humanos tenemos que mejorar mucho en la forma en la que gestionamos nuestra memoria, sobre todo porque no podemos ponernos un disco duro externo que usemos de soporte.

Por ello lo que tenemos que intentar hacer es ayudar a nuestro cerebro para decirle que se concentre en lo importante y que aquellos aspectos menos importantes los simplifique. Seguro que recordáis qué tipo de basura es la que toca cada día según las normas de reciclaje de vuestra zona. Y si no lo recordáis al vuelo, es posible que debáis pensar en ello durante un minuto o dos. Lo mismo sobre los horarios de las tiendas, las marcas que compráis en el supermercado o las cantidades de cada alimento que tenéis costumbre consumir en casa.

Por lo general son datos que no recordamos, porque quizá no tenemos una participación directa en su gestión y no se nos quedan grabados. Así que nos esforzamos para recordarlos. Pero lo que estamos haciendo es quemar nuestro cerebro con la memorización de una información que realmente no tiene ninguna utilidad más allá de la práctica en un momento dado. Debido a esto es mucho más recomendable que todo lo que podamos recordar apuntándolo en una lista que tengamos en el móvil o en el ordenador lo volquemos de esta manera y que así le permitamos al cerebro liberar un poco de espacio en su memoria.

4. No hacer demasiado deporte

Las rutinas que van por ejemplo de levantarnos por la mañana, meternos en el transporte público, llegar al trabajo y repetir el camino de vuelta, yéndonos a dormir y despertando al día siguiente, no son buenas. Lo más recomendable es que intentemos sustituir el transporte público por un paseo que nos permita ir al trabajo o volver del mismo por nuestra cuenta. Si estamos hablando de más de una hora de caminata va a ser algo complicado, por lo que habría que pensar un plan secundario, pero en general nos tenemos que esforzar por hacer deporte. Y si hacemos teletrabajo es aún más crítico que nos movamos y nos pongamos ciertas horas en las que haremos deporte, ya sea en casa o en el exterior si tenemos la oportunidad.

5. Los olores que nos rodean

Algo tan simple como el olor puede influir mucho en nuestra capacidad para estar relajados y disfrutar trabajando de una manera agradable. Si tenemos a nuestro alrededor un olor molesto o que incluso nos pone de mal humor, lo mejor será introducir un ambientador o cualquier tipo de producto que nos ayude a sentirnos mejor con el olor que nos entra directamente por la nariz. Es un cambio que podemos hacer muy fácilmente y que tiene un mayor beneficio del que podríamos imaginar.

6. El desorden de tu mesa de trabajo

Tengamos una mesa de trabajo más o menos grande, seguro que está desordenada. Cuando nuestra mesa de trabajo es pequeña ponemos la excusa de que al ser de tan reducidas dimensiones no tenemos espacio donde poner todas nuestras cosas. Pero si de repente cambiamos a una mesa grande las posibilidades de que nos siga pasando lo mismo son casi del 100%. Porque el desorden en la mesa de trabajo es un problema tan frecuente que nos va a perseguir de por vida. La esencia es la misma que cuando hablábamos del correo electrónico, tenemos que intentar que el espacio de la mesa no se descontrole en ningún momento, porque cuando empieza a perder un poco el orden al final todo es cuestión de caer en picado. Si tenemos mucho desorden lo mejor es comprar algún mueble con cajones donde podamos introducir diferentes elementos y así distribuirlo todo de forma eficiente.

7. Las miles de fotos que hay en tu móvil

A diario hacemos fotos y las vamos acumulando en la memoria del teléfono. Llegamos a tener miles. Si contamos con un iPhone sabremos que el sistema de Apple se ocupa de hacer agrupaciones de las mismas utilizando su tecnología de inteligencia artificial. Pero realmente no es un sistema tan efectivo, quedándose muchas de las fotos fuera de carpetas y sin ordenar de ninguna manera. Eso lleva a que de manera inevitable nuestra carpeta principal de fotos acabe con miles de instantáneas que en algún momento tendremos que ordenar, porque cuando buscamos una foto determinada siempre ocurre que no la encontramos. Ese momento de ordenar es mejor que llegue cuanto antes, porque así nos sentiremos más tranquilos cada vez que echemos un vistazo a la carpeta de fotografías.

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8. Tus contactos

Cuando nos referimos a contactos hablamos de todos los medios en los que los solamos conservar, no solo de la agenda de nuestro teléfono que a buen seguro se ha convertido en nuestra herramienta principal para ello. Si como decíamos antes, somos de usar correo electrónico, seguro que en el mismo tenemos una amplia agenda de contactos. Y lo más probable es que los tengamos todos desorganizados sin ningún tipo de referencia que nos permita relacionarlos entre unos y otros. Además, lo más probable es que tengamos nombres y teléfonos, ningún otro tipo de información.

Eso nos va a llevar a sentir mucho agobio cada vez que entremos en la agenda para buscar un contacto determinado. Por ello lo que recomendamos es ordenar y completar las fichas de contactos en la medida de lo posible con toda la información que tengamos a mano o que podamos conseguir. Y si hay personas con las que no hablamos desde hace más de 5 años, quizá sea hora de decidir eliminarlas de la lista de contactos.

9. El polvo o la suciedad

Ver la casa sucia nos pondrá de los nervios y hará que nuestra ansiedad aumente. Si estamos muy ocupados y no podemos dedicar tiempo a la limpieza posiblemente esto se irá convirtiendo en un problema mayor cada vez más. En ocasiones somos conscientes de lo ocupados que estamos, pero tenemos que dedicar un poco de tiempo a otras tareas que nos ayuden luego a concentrarnos más y encontrarnos mejor. Por ejemplo, si limpiamos y eliminamos el polvo y la suciedad de nuestro hogar, quizá invertimos una mañana larga en ello, pero luego tendremos un factor menos dándonos quebraderos de cabeza y reduciendo nuestro estado de ánimo. Todo lo que podamos hacer para reducir el estrés será, sin duda, bienvenido.

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