La interminable batalla contra el Spam, del correo a las redes sociales

Hubo un tiempo en que el Spam reinaba en los correos electrónicos de nuestra empresa. Hubo un tiempo en que abrir la bandeja de correo electrónico era una auténtica carrera de obstáculos, esquivando las zarpas de trols que impregnaban nuestra red de basura y, por ende, se propagaban con un solo clic como gremlins al contacto del agua. Las hazañas para librarnos del Spam vienen relatadas en infinidad de crónicas tecnológicas durante los últimos años, y parece que en el terreno de nuestra bandeja de entrada el temible Spam ha iniciado la retirada.

Spamihilator nos ha librado de la basura en la bandeja de entrada del correo electrónico

¿Es el Spam aún una amenaza? Por supuesto, no se puede negar su influencia y bajar la guardia, puesto que ha sido el alto grado de vigilancia el que ha hecho desaparecer el hedor a basura electrónica del correo de nuestra empresa. Basta un solo vistazo a un catálogo de filtros antispam para darnos cuenta de que la lucha ha sido dura. Aquí exponemos algunos de los que han protagonizado esa dura batalla:

K9: una herramienta sencilla que filtra el correo no deseado en tu cuenta Outlook y almacena la información para defenderte de futuros ataques.

Spamihilator: un potente filtro nos aseguraba ya hace dos años que tenía un 98% de eficacia contra la basura electrónica.

Spamfighter: la alternativa a los dos anteriores, aseguraba un alto nivel de éxito aunque solo se ofrecía para Microsoft Outlook.

Estas tres son ejemplos de herramientas que ayudaron a los filtros de nuestras bandejas de correo habitualmente escasos de reflejos (especialmente sangrante en el caso de Outlook), a combatir la plaga. A día de hoy podemos decir que, si bien no está exterminada, sí muy controlada. Pruebe a quitarle el filtro a su correo y comprobará que tarda muy poco en volverse a infectar. Ahora bien, la figura del spammer vía mail ha quedado en nada con herramientas como esta, además, por el avance de cultura tecnológica en las empresas, mucho más precavidas que antes.

Sin embargo, la amenaza no se extingue, sino que se transforma. Lo que antes se propagaba por nuestro correo ahora amenaza las diferentes cuentas de nuestra empresa en la redes sociales. No es que se haya sofisticado, puesto que sus perfiles en Twitter siguen siendo muy reconocibles (tienen un nombre extraño, siguen a miles de tuiteros y cuando le mencionan solo adjuntan un enlace). También son reconocibles en Facebook las aplicaciones fraudulentas, como en botón de “No me gusta”. Saltan a la vista, desprenden un tufillo a timo y problemas corporativos para nuestra empresa.

Tenga cuidado, las redes son un lugar que aún carece de herramientas automáticas que nos ahorren la lucha contra las aberraciones digitales. Mantenga su página de contacto limpia y vigile quién le comenta o solicita su amistad. Puede ahorrarse una masiva fuga de clientes cuidando la higiene de su ‘yo’ digital.

Fuente | Tecnología Pyme

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