El león que no ruge

Hace un tiempo les hablábamos del uso creciente que las empresas hacen de Mac, sobre todo a la estela de otros productos más vistosos y populares, como el iPhone o el iPad. Se suele decir de Apple que engancha, que se empieza comprando un iPod y se acaba en el Mac, y seguramente será por eso que cada día se puede ver más fácilmente este tipo de ordenadores en empresas, especialmente en los comercios, ya que trabajan cara al público. Y al césar lo que es del césar; Apple es criticable en muchos aspectos, pero desde luego siempre ha estado a años luz de la competencia en cuanto a diseño de sus productos. Pueden hacer más o menos cosas, pero siempre son bonitos.

Lion

El poder de Mac OS X, la magia del iPad. Sin duda lo intentaron. No salió.

Desde luego los Mac son preciosos pero, ¿son realmente eficientes para el trabajo de empresa? Bueno, esa cuestión depende fundamentalmente de su sistema operativo, cuya última versión es el OS X Lion y fue lanzado hace ya cuatro meses. Les comenté en otro post que el arriba firmante se declara fan de Apple, y de hecho tengo un MacBook Pro que ya cuenta cinco primaveras y más horas que un reloj, pero no soy incondicional, ni mucho menos. De hecho en esta ocasión toca repartir estopa al leoncito, y con mucho gusto además.

A mucha gente le cuesta aceptarlo, sobre todo ahora que estamos en plena era iPhone, pero desde luego Apple no es Dios, por mucho que vista de blanco y que les guste dárselas de ello. Son humanos, y además son una empresa que acusa la presión de la competencia como el resto de ellas, por más que lo sepa disimular. Y desde luego el Lion acusó el puñetazo sobre la mesa que supuso el lanzamiento de Windows 7, que yo describiría mejor como el primer Windows de la historia que sirve realmente para algo. Que por otra parte, ya tocaba. Pero bueno, volviendo al tema; no es que Lion sea un producto malo, es que es directamente un producto a medio hacer, del todo inacabado.

No hay más que ver el engendro ese que trataban de vender como la quintaesencia de la organización de espacios y ventanas, el Mission Control. Es sencillamente un mazacote insufrible. O quizás haya que estudiar una carrera para poderse aclarar entre tanta historia, pero desde luego para una empresa es una pérdida de tiempo impagable. Opciones de personalización nulas, sólo el criterio de qué usamos más, cosa que puede variar constantemente. Mission Control sólo sirve para olvidarlo, y aún así, de todas las funciones nuevas, no es ni de lejos la que sale peor parada.

Para eso ya está el Launchpad, también conocido como la tomadura de pelo más grande de la historia de la informática. La función principal de esta cosa, por llamarlo de alguna manera, debió ser la de dar acceso a todas nuestras aplicaciones de una manera rápida y sencilla, de manera similar a lo que ocurre en iOS. Y debo decir que la idea no era tan mala, por supuesto, siempre y cuando hubieran decidido terminar el sistema en vez de dejarlo a medias. Launchpad es directamente un aborto. Si aguantamos el clic, sólo podremos instalar o desinstalar las aplicaciones de la Mac App Store. ¿Y el resto? Sin noticias. Y también como ocurre en iOS, podemos agrupar los iconos en stacks… de un nivel, a ver qué te crees, y siempre que consigas acertar un icono en otro, porque se escurren como anguilas. ¿Carpetas, qué es eso? ¿Ordenar las apps alfabéticamente, te has vuelto loco?

Por no hablar del comportamiento de iconos y carpetas. Ahora las puedes redimensionar desde cualquier punto (gracias Apple, ¡20 años después!), y como cabría pensar ¿qué hacen los iconos, ajustar su distribución al nuevo tamaño automáticamente? Va a ser que no; si no te gusta como queda le das tu mismo a organizar. Luego cabría reseñar también el tema de las aplicaciones a pantalla completa, que es algo que sirve para… ¿nada? Bueno sí, para ocupar la pantalla en exclusiva y no poderla utilizar para nada más.

Ahora es cuando ustedes pensarán, vaya, al menos es un sistema que optimiza los recursos y hace que las máquinas antiguas funcionen más deprisa… Ilusos. No señor, nuestro querido leoncito arranca más despacio, algo que seguramente deseará para su empresa… si quiere hacerla quebrar, vaya. Claro que por otra parte, el león es más lento que el leopardo, suponemos entonces que está hecho a propósito para hacerle gala al nombre. Y yo que solía decir que lo mejor que tenía Apple era su sistema. Ahí está la clave. ERA.

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