E-exportar con Internet

Cerca del 70% de las empresas utilizan el correo electrónico como fórmula de comunicación más económica, eficaz y veloz que otros medios tradicionales. No obstante, sólo el 17% ofrece información sobre sus productos en Internet. Muchas empresas se plantean exportar o vender sus productos a través de Internet, cada vez son más, las páginas web de empresa que comercializan sus productos fuera de España.

ecommerce.jpgEl marketing online ha originado nuevas necesidades, conceptos, formatos y, en consecuencia, nuevas estrategias. Un nuevo escenario en el que hay que convertir a los internautas en potenciales clientes. El reto que se les plantea a las empresas radica en aprovechar todas las ventajas que ofrece el marketing en Internet para incluirlo en sus planes como un elemento más, ya que de lo contrario perderían eficiencia y ventajas competitivas. Por ello, es necesario elegir la estrategia correcta que optimice los esfuerzos realizados.

En efecto, la e-exportación presenta numerosas ventajas. En primer lugar, con un sitio en Internet, su oferta de productos o servicios es accesible, las 24 horas del día, libre independientemente de los desfases horarios de cada zona del planeta. En segundo lugar, se limitan las inversiones necesarias tener presencia en todo el mundo. Está claro que resulta mucho más barato abrir un “espacio virtual” que mandar a un comercial a recorrer el sureste de Asia en busca de hipotéticos contratos. Muchas de los responsables de empresas que ofrecen sus servicios a través de Internet lo dicen, que de otra manera no hubieran podido atraer clientes extranjeros. Y es que, la improvisación es la peor estrategia que uno puede seguir si quiere ser eficaz. Por ejemplo, el contenido de la página web debe adaptarse a las necesidades y deseos de una clientela extranjera determinada, no basta con traducir a distintos idiomas los contenidos que ofrecemos. Aunque esto, es imprescindible.

Cuando una empresa decide a exportar sus productos o servicios es recomendable empezar por los países más cercanos, sobre todo a las pequeñas y medianas empresas. Los países de la Unión Europea requieren menos inversión a la hora de mandar mercancías y, en general, no suele haber problemas. En este sentido, nuestra estrategia debe apuntar a Francia, Portugal, Alemania e Italia.

comercio-electronico.jpgUn aspecto que debe estar muy claro es el relacionado con el sistema de pago que vamos a ofrecer; por ejemplo, en Francia la tendencia es a pagar con tarjeta de crédito mientras que en Alemania utilizan un tipo de exacción automática online que se llama ELV. En definitiva estamos hablando de formas de pago alternativas, es importante tener claro las costumbres que tienen en cada sitio a la hora de pagar para disponer en nuestra página de esa forma de pago con la que están familiarizados nuestros posibles clientes. De la misma manera, no todos los gastos que genera el pago por tarjeta de crédito son iguales en todos los países. En Francia es el más bajo, con un 1% en función del volumen de las transacciones. Alrededor del 1,5% en Reino Unido y entre el 2% y el 3% en el resto de países de Europa. Para el resto de pagos alternativos, por ejemplo Paypal u otros, se suele facturar un precio fijo.

La versión extranjera de nuestra página web no puede ser una traducción literal de la versión en castellano. Es posible que haya que cambiar las características de los productos que ofrecemos (normas, dimensiones en la unidad de medida del país), el embalaje, la composición del producto, adaptar su documentación comercial. Antes de hacer nada es necesario comprobar que lo que vamos a vender cumple las normas del país en cuestión. Generalmente, a nivel europeo no vamos a tener problemas, pero cuando comercialicemos a otros países es necesario estar al tanto de todas estas pequeñas cosas que pueden poner en un aprieto nuestra imagen de empresa. Es mejor comenzar con pocos productos pero perfectamente controlados, en la concepción, el precio, la expedición, el acabado más que presentar un catálogo impresionante de artículos que no serán atractivos para ese mercado.

Hay que vigilar los costes excesivos que puedan generarse por la internacionalización de nuestras tarifas: costes de producción (vinculados a la adaptación, a la protección del producto, a las normas), costes fuera producción (gastos de comercialización, comunicación, financieros) y por fin costes logísticos (gastos de embalaje exportación, expedición, etc). También es necesario analizar el mercado y los precios que hay en ese país con el fin de integrarnos en la demanda y conocer a la competencia.

La versión internacional de nuestro site debe incluir traducciones perfectas a distintos idiomas. La idea es poner de manifiesto que hemos hecho la inversión necesaria para adaptarnos a sus necesidades. Desde la página de inicio, el internauta debe recibir nuestra invitación para que elija su lengua materna. Lo mejor es poner este proceso en manos de una empresa especializada. El hecho de que nuestra web se convierta en una referencia y aparezca en los primeros puestos de los motores de búsqueda más utilizados depende en buena parte de los contenidos. Las palabras clave no pueden ser las mismas de un país a otro. De la misma manera, hay que intentar que nuestra página sea accesible desde .de, .fr, .es, .pt… Por unos cuantos euros al mes podemos hacer una definición rápida de nuestro sitio web. Desde el siete de febrero, si la empresa tiene una clara vocación europea podemos hacernos con la extensión .eu, mucho más precisa que el punto com y que evita tener que comprar diversos dominios pertenecientes a cada país.

Imagen E-commerce: En Cifras
Imagen Tarjetero: Red Informatika

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