Crowdfunding, una interesante vía para las industrias artísticas

Seguramente podemos considerar que ya estamos de lleno en una bienllamada Era Digital. Que la sociedad será diferente después de “la gran quiebra”, sí que podemos estar seguros. Mejor no llamarla “crisis” a la “gran quiebra”. Crisis es otra cosa, esto de ahora es lo que, antes de la globalización, se llamaba un crack, pero en versión global. Antes de “la gran quiebra” las industrias culturales ya estaban en crisis. Cambios en todo: en la producción, en la gestión, en la venta de los productos culturales. La informática primero y, poco después, Internet ya habían hecho tambalear los pilares de la industria musical. Crisis, entendida como un cambio radical: de analógico a digital.

Una solución para los músicos es el crowdfunding

Con la “la gran quiebra”, los mecenas de antes se han retirado o están de recortes o no pagan (papá ayuntamiento y mamá instituciones). Malos tiempos para la lírica… Crisis + quiebra. Internet ha permitido nuevas fórmulas de comunicación con el público más allá de los clásicos medios de comunicación y de las clásicas compañías discográficas.

Hasta la llegada de Internet el tándem medios de comunicación+compañías discográficas era un muro infranqueable, escogían y cribaban la producción artística, fabricaban éxitos desde el oligopolio comunicativo. Ahora, la promoción no depende de la radio-fórmula, la formación de opinión no es una exclusiva de las líneas editoriales de diarios y revistas, grandes campañas mediáticas fracasan y triunfan muchas cosas lanzadas desde Internet totalmente al margen de la antigua gran industria. La venta física de CDs no llega al 10% de lo que se venía hace quince años, todo es diferente desde la crisis digital y la gran quiebra.

Es posible contactar directamente con el público sin intermediarios ni filtros. La sociedad intercambia archivos, información, con agilidad al margen de los grandes grupos mediáticos. El cíber boca-oreja es muy potente, viral. Parece que ha llegado la hora de experimentar, también, con la financiación de los proyectos culturales. Internet hace posible buscar financiación entre aquellas personas que tienen los mismos intereses que el autor.

El crowdfunding (financiación en masa) es una buena idea, permite, poner en contacto autor y público. El crowdfunding es un compromiso directo entre los mecenas y el autor para financiar la obra. Sin intermediarios. Permite compartir con el público, hablar de la obra, de estética y, incluso, de ética.

El micromecenazgo establece un vínculo de responsabilidad compartida que va más allá del vínculo inversión/recompensa, diferente de ir a la tienda y comprar un CD. Permite proteger las canciones entre autor y mecenas. Es, sin duda, una buena idea.

Foto: Carl Lender

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