Beta de Windows 8 ya disponible

Ya está disponible la primera beta pública de lo que será el próximo sistema operativo de Microsoft, Windows 8, y que salvo contratiempos de última hora verá la luz hacia el verano de este mismo año. Muchas son las novedades que trae consigo este sistema, que está llamado a mantener y ampliar el éxito de su inmediato predecesor y a la vez a proporcionar una mejor experiencia de usuario en dispositivos táctiles de todo tipo, abriendo paso a la convergencia digital bajo una misma plataforma.

De esta manera, en un futuro no demasiado lejano no importará gran cosa si trabajamos desde un móvil, un tablet, o bien desde nuestro ordenador de siempre; cambiará el terminal, pero tanto el sistema como nuestros datos, configuraciones y prácticamente la totalidad de nuestra ‘vida digital’ estará unificada y compartida por todos ellos mediante la nube. O al menos todo apunta en esa dirección.

De hecho, esto mismo andan haciendo en Apple, cuyo próximo sistema operativo supondrá un paso más en la unificación de OS X con iOS, es decir, la versión para ordenadores y la versión para dispositivos táctiles respectivamente. Y otro tanto ocurre con Google, que anda atareada poniendo orden en sus cuentas de usuario para integrar de manera sencilla, lógica y eficaz su larga lista de productos y Android, su apuesta fuerte por el mundo táctil.

Vivimos tiempos muy interesantes en la historia de la informática, pues nos encontramos inmersos en una época de desarrollo e integración propiciada por la irrupción de los dispositivos táctiles, nuevos aparatos que han sacudido violentamente los cimientos de la era digital y están cambiando progresivamente la manera en que hacemos muchas cosas, algo que no se daba prácticamente desde que se generalizó el uso de ordenadores en los noventa.

Prueba de ello es que Windows 8, un sistema que de momento está previsto que funcione en tablets y en ordenadores, se presentara ayer en el Mobile World Congress de Barcelona, un evento dedicado principalmente a móviles. Y es que, aunque puede que aún le cueste un tiempo -2013 según apuntan los rumores-, el objetivo de Microsoft es, como decíamos, unificar sistemas. Otro indicio de esta intención es que la nueva versión del popular sistema operativo pone en pie de igualdad la arquitectura x86 y la ARM, presente en casi todos los dispositivos táctiles por su mayor eficiencia energética, aunque menos potente, eso sí.

Los de Redmond han querido poner toda la carne en el asador en este nuevo asalto. El presidente de Windows, Steven Sinofsky, lo dejó claro en unas pocas palabras: «Nos hemos retado a nosotros mismos para dar lo mejor de los ordenadores y el mundo móvil». La Customer Preview liberada ayer deja claras varias cosas: que Microsoft aún tiene mucho que decir en el futuro de la tecnología, y que la compañía tomó buena nota de los errores del pasado, especialmente del estrepitoso fracaso que supuso Vista.

Uno de los grandes pecados de este sistema fue precisamente su falta de controladores para casi cualquier cosa. En Windows 8 será cuestión de coser y cantar; bastará conectar cualquier dispositivo y esperar unos segundos para tenerlo funcionando a la perfección. Por otra parte, el aspecto gráfico no tiene nada que envidiar a ningún otro sistema. La interfaz es sobria y elegante, sin renunciar al estilo marcado por sus predecesores -a mi juicio muy acertado- pero adaptada al mundo táctil.

La protagonista absoluta en este sentido es la nueva interfaz Metro, que es uno de los puntos más fuertes de Windows 8. Tanto es así que vendrá a cargarse una de las pocas cosas que se había mantenido inmutable desde el primer Windows hasta el último: el archiconocido menú Inicio. Esta característica estaba tan grabada en el ADN del sistema, que debemos creer que razones muy poderosas son las que han llevado a Microsoft a eliminarlo. Ahora al pulsar la famosa tecla de la ventanita será Metro quien se encargará de darnos la bienvenida.

Metro

Detalle de la nueva interfaz Metro, que sustituirá al famoso Menú Inicio.

Y Metro bien vale una misa. Se trata de una parrilla cuadriculada formada por rectángulos en las que cada uno de ellos corresponderá a una aplicación, que además mostrará información en tiempo real. Pasar de aplicación en aplicación será tan sencillo como deslizar el dedo por el borde de la pantalla, como se pasarían las páginas de un libro. Huelga decir que podremos personalizar Metro al cien por cien con una facilidad pasmosa, a base de unos cuantos toques. Al fin y al cabo, de eso se trataba, ¿no?

Además, podremos añadir o quitar tantas aplicaciones como gustemos, interactuar con ellas, abrirlas o cerrarlas tan sólo arrastrando y soltando. Precisamente aquí llega otro de los platos fuertes; el drag and drop cobra una nueva dimensión en Windows 8, ya que casi todo se podrá hacer de esta manera, desde abrir y cerrar ventanas hasta adjuntar archivos a correos e incluso directamente a las redes sociales. Sencillamente espectacular.

Con Windows 8 llegará también la Windows Store, siguiendo la estela de las grandes tiendas digitales como la AppStore o el Android Market. Un mercado al que Microsoft llega bastante tarde, pero no puede permitirse dejar escapar. Seguramente con la intención de contrarrestar este hecho, los de Redmond prevén un periodo de lanzamiento durante el cual todas las aplicaciones serán gratuitas. Poco más se puede decir de ella por el momento, ya que de momento no está disponible en la beta.

Por último, no podemos olvidar la nube, que alcanzará una gran nivel de integración con Windows 8. Ahora el usuario tendrá un perfil, que seguramente estará ligado a su cuenta Windows Live, en el que podrá almacenar sus archivos, preferencias de interfaz y programas. De esta manera, dispondrá de ellos independientemente del terminal, y además, cada vez que busque un archivo, accederá tanto al almacenamiento local como a SkyDrive, el servicio de almacenamiento en la nube de Microsoft, o bien Photobucket si se trata de fotos.

En definitiva, la llegada de Windows 8 muy probablemente sentará las bases de lo que será la informática durante al menos los próximos cinco años, y aunque todavía es demasiado pronto para aventurarse a hacer valoraciones, sí que se puede afirmar con toda tranquilidad que en Microsoft han hecho bien los deberes. Si se cumplen los pronósticos, este nuevo sistema operativo será un puñetazo sobre la mesa por parte de quien por un tiempo parecía más un gigante en horas bajas que un verdadero actor principal en el mundo de la tecnología. El éxito de Windows 8 puede abrir una era de máxima competitividad -esperemos que positiva- entre Microsoft, Apple y Google que aún no sabemos a donde nos puede llevar. Eso sí, algunos ya estamos mordiéndonos las uñas.

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