Un 16% de escolares madrileños termina la Primaria sin los conocimientos mínimos

La evaluación del nivel académico de los estudiantes de primaria y secundaria es una herramienta indispensable para mejorar el sistema educativo, ya que detecta las deficiencias y señala los puntos a reforzar. Estas evaluaciones también ponen de manifiesto las diferencias entre países del mismo ámbito.

Recientemente, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid organizó una prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) entre los alumnos de sexto de Primaria (los que tienen entre 11 y 12 años). Los resultados se han hecho públicos estos días y arrojan algunos titulares destacables, como que el 16% de los alumnos madrileños (de un total de 57 mil) acaba su Educación Primaria sin haber adquirido los conocimientos mínimos.

Alumnos en clase de tecnología.

Estos datos vienen a decir que cerca de dos de cada diez niños pasan por la escuela sin asimilar ni lo más básico de lo que les enseñan. Ciertamente, como apuntan desde la misma Consejería, el número de aprobados es muy superior (un 84%) y, además, ha aumentado un 2% con respecto al año anterior, pero esto no puede hacernos olvidar que el próximo año alrededor de 9.000 alumnos irán al instituto sin una base sólida sobre la que fundamentar su formación posterior.

La Comunidad de Madrid realiza este tipo de pruebas con diversos objetivos. El fundamental es establecer qué nivel tienen los alumnos que van a ingresar en la Educación Secundaria, pero también se utilizan para hacer una clasificación de colegios. En este sentido, el hecho de asistir a una escuela pública no ha sido perjudicial para los alumnos, ya que los de este tipo de centros ocupan algunos de los primeros puestos y, además, con resultados destacables en algunos aspectos.

Últimamente nos estamos acostumbrando a la publicación de estudios sobre el nivel académico de los estudiantes de Primaria y Secundaria y, en su mayoría, no dejan muy bien el sistema educativo español. El informe PISA 2009, el último hasta ahora, se ha interpretado desde el Ministerio de Educación de manera optimista (mejoró la comprensión lectora y la competencia matemática, por ejemplo) pero no debemos olvidarnos de que el punto de partida, el informe de 2006, había arrojado unos resultados muy decepcionantes y fácilmente superables.

Entre los problemas que destacan en estos informes está la baja capacidad lectora, la falta de asimilación de conceptos teóricos y de las competencias científicas y matemáticas, la deficiente interpretación de textos (casi la mitad de los estudiantes de sexto de primaria necesita una orientación por parte del tutor para entender lo que está leyendo), etc.

Es evidente que los informes son necesarios y, aunque muchas veces las estadísticas no son del todo un reflejo de la realidad, hay que preocuparse por este asunto porque del nivel académico de los jóvenes de ahora dependerá el porvenir de la sociedad y porque el hecho de detectar problemas a tiempo es indispensable para mejorar la calidad de la educación que se ofrece.

Foto por coleguijarro en Flickr

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