¿Tiene razón Jordi Cruz en su valoración sobre los becarios?

El popular chef aseguró que los becarios de su restaurante no necesitaban cobrar un salario porque estaban recibiendo una formación de gran calidad.

cocina

El concurso MasterChef es uno de los espacios más exitosos de la parrilla de TVE, con una destacada cuota de pantalla durante sus diferentes temporadas y formatos. Uno de los jueces más mediáticos del programa, Jordi Cruz, se metió en un auténtico jardín hace algunas fechas merced a un comentario sobre los becarios que trabajan en su restaurante. A su juicio, estos -en su mayoría- jóvenes no tienen por qué percibir salario alguno dado que su retribución es la formación que están recibiendo en el establecimiento. ¿Tiene razón?

La lógica de Cruz es la siguiente. Regenta un restaurante de gran prestigio, ABaC, que cuenta con dos estrellas Michelín y que hace bandera de la cocina creativa e innovadora. En tanto que referencia en su sector, el espacio atrae a numerosos cocineros que desean aprender cómo se trabaja entre sus fogones. Consecuentemente, dado que el número de plazas disponibles es limitado, los becarios seleccionados están siendo recompensados con una formación de calidad sin más coste que el trabajo que realizan para el restaurante.

Los más críticos con las palabras del chef catalán ven el asunto de una manera distinta. El hecho de que, efectivamente, esos becarios estén recibiendo valiosos conocimientos sobre el universo culinario no exonera al restaurante de la remuneración que merece todo trabajador. Conviene precisar que los becarios no son estudiantes en prácticas o que se encuentren en el restaurante en el marco del plan de estudios de una titulación académica. Están cumpliendo las responsabilidades propias de los empleados y por consiguiente están generando valor para el negocio. La formación sería una parte más de sus emolumentos.

Ciertamente, ambos bloques de argumentos presentan principios bastante lógicos aunque resulta igualmente evidente que, por muy valiosa que sea la formación que se reciba durante una jornada laboral, la dignidad del trabajador requiere de un salario. Cuestión distinta sería la cuantía de esos sueldos, que se situarían por debajo del resto de la plantilla en virtud de las peculiaridades de la figura del becario. Para nosotros, Jordi Cruz no tiene -toda- la razón.

Vía: El Diario.
Imagen: snvv

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