El poeta sueco Thomas Transtömer, Premio Nobel de Literatura 2011

La experiencia nos enseña que para llegar lejos hace falta ser un genio que apuesta por todo, un trabajador que no se rinde por nada, que hay que vivir la vida dando lo máximo de uno mismo, aunque el destino no nos lo ponga nada fácil. Así lo demuestra Thomas Transtömer, psicólogo de profesión, y Premio Nobel de Literatura 2011. El poeta sueco fue nombrado el pasado 6 de octubre como sucesor del hipanoperuano Mario Vargas LLosa, galardonado en 2010.

La decisión ha sido clara y firme: “a través de sus imágenes condensadas y translúcidas, nos da un acceso fresco a la realidad”, ha asegurado la Academia sueca. La noticia ha sido recibida con gran emoción entre los periodistas que estuvieron presentes en el acto, considerando a Transtömer como un especialista en crear imágenes y poseer una soltura magnífica con la metáfora. “Virtuoso pero riguroso”, se definen sus textos, es una de las marcas que lo hace más personal, más propia de uno mismo a la poesía.

Y es que con tan anhelado galardón, el destinatario recibe 10 millones de coronas suecas, algo que traducido a nuestra moneda, seria algo así como 1,1 millones de euros. Una jubilación por todo lo alto. Pero este no sería el caso de Thomas, ya que su afición a la escritura, es de la misma magnitud que su afición a la música. Sin embargo, tras sufrir un ictus en 1990, que le paralizó la mayor parte derecha de su cuerpo y le produjo una afasia que le impide hablar, Transtömer no se rinde, y esto no le ha supuesto un obstáculo para seguir escribiendo. Y lo que es aun más increíble, el poeta sigue tocando el piano, tras descubrir la gran cantidad de piezas que existen escritas para la mano izquierda.

Para conocerle un poco mejor hay que conocer en qué ambiente se ha desarrollado este ‘genio’ de las palabras. Tranströmer nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo. Es hijo de una maestra de escuela y de un periodista. En 1956 se licenció en Historia de la Literatura, Psicología e Historia de las Religiones por la Universidad de Estocolmo. Tras su desarrollo en las artes de las letras, entre los años 1960 y 1966 se dedicó a trabajar como psicólogo en la prisión juvenil de Roxtuna, a las afueras de Linköping, sur de Suecia.

Su primera obra, 17 poemas, fue publicada en 1954, y desde entonces todos sus libros han tenido tanto éxito que han sido traducidos a más de 60 idiomas. Por su larga carrera de dramaturgo, ha recibido además, premios tan importantes como el Premio Bonnier para la Poesía, el Premio Neustadt o el Premio Petrarch de Alemania. Un merecido reconocimiento a una larga carrera de poeta, de psicólogo, de músico, de un hombre tan polifacético, como humilde.

En 1958 se casó con su esposa Monica Bladh, quien ha estado siempre a su lado, y ahora más que nunca, debe ser su voz y su comunicadora. Según ha informado Monica, su marido Thomas está “contento” y “emocionado” y asegura que se siente “cómodo con todas esas personas que vienen a felicitarlo y a fotografiarlo”. Y no puede ser para menos. Transtömer es el séptimo escritor sueco ganador del Premio, siendo los últimos elegidos en 1974.

Entre los últimos ganadores de tan prestigioso premio, figuran escritores como Mario Vargas LLosa, Herta Müller, Jean-Marie Gustave Le Clézio, Doris Lessing, Orhan Pamuk, Harold Pinter, Elfriede Jelinek o John M. Coetzee. Unos genios de las palabras, unos profetas de la literatura. Unos creadores de mundos en los que todos debemos sumergirnos. Porque la literatura es vida, y la vida, literatura.

Fuente: El País

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