Terremotros y otros desastres naturales: ¿estamos preparados?

A raíz del seísmo que ha sufrido Lorca y los importantes daños personales y materiales que ha causado el terremoto de 5.1 grados se ha abierto el debate sobre la preparación de las infrastructuras españolas para sufrir desastres naturales como este. La geógrafa y climatóloga María Estefanía Morales nos acerca una fórmula que nos ayuda a entender los motivos por los cuales podemos entender lo ocurrido en la localidad murciana:

¿Está preparada España para desastres naturales?

Mientras estaba cursando la asignatura de Climatología en situación de riesgos naturales en la carrera de Geografía me explicaron una fórmula que siempre tengo presente y que puede esclarecer si en España estamos lo suficientemente concienciados y preparados para sucesos como el de Lorca o para los que pueden venir en un futuro a causa del cambio climático.

La fórmula es: R=P x V donde R (Riesgo de daños materiales y/o humanos)= P ( probabilidad de que suceda el fenómeno, ya sea cada 5 , 10, 50 o 100 años y que va relacionado con la intensidad de fenómeno, es decir, que cuanto más tiempo pasa más fuerte puede ser el desastre) X (multiplicado por) la V ( vulnerabilidad de la población ante el fenómeno). Es decir, si la población está lo suficiente formada y se han aplicado las normativas o prevenciones necesarias para saber actuar en el momento del desastre y haya el mínimo posible de daños humanos y materiales.

Si lo aplicamos al terremoto de Lorca, lo que predomina es la Vulnerabilidad y no la Probabilidad, que no es muy elevada, y por ello ha habido estos daños aun siendo el riesgo bajo si lo comparamos con Japón. Para que lo entendáis mejor aplicamos la misma fórmula a Japón. En este caso la P es muy elevada por ser una zona altamente sísmica y en cambio la V es bastante baja porque la población está bien formada y se han aplicado correctamente las normas o prevenciones adecuadas. Por lo tanto, el riesgo de daños es menor en el caso de terremoto en Japón y en cambio en España, aunque la frecuencia de seísmos sea menor, la vulnerabilidad es mucho más elevada. Esto hace que el riesgo de daños sea mayor en nuestra zona aunque la magnitud de fenómeno sea menor.

Pero estos cálculos también se pueden aplicar a otros fenómenos (maremotos, inundaciones, granizo, tornados, vientos fuertes, etc.) como el reciente desastre trágico de Sant Boi del Llobregat donde cuatro niños murieron porque no se había aplicado correctamente la normativa de construcción adecuada a vientos fuertes. Por ello  pregunto: ¿se debe actuar cuando ya ha sucedido el desastre o sería mejor intentar prevenir sus efectos?

Mª Estefanía Morales
Geógrafa-climatóloga

Foto: b1mbito en Flickr

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