¿Teletrabajo? Vuelva usted mañana

En España, sólo el 5% de los trabajadores lo hacen, o tienen la posibilidad de hacerlo cómodamente desde sus casas. Es una cifra bajísima que sitúa a los españoles a la cola de Europa en esta materia. La cosa se ve clara al comparar esta cifra con el 26% de Holanda, o el 19% de Suecia que consagran esta opción laboral como una forma de ejercer la profesión muy a tener en cuenta, sobre todo considerando que en la inmensa mayoría de los casos y siempre que la profesión lo permite, esta forma de trabajar se concede a petición del propio empleado. Es una manera cómoda y sencilla de facilitar la conciliación entre la vida profesional y la personal en una sociedad en la que cada vez están más entremezcladas. Además, puede ser especialmente efectivo cuando de lo que se trata es de preocuparse por el cuidado de los hijos, ahora que en la mayoría de familias trabajan ambos progenitores.

Teletrabajo

Las nuevas tecnologías abren un abanico de posibilidades antes inimaginables.

En nuestro país en cambio, a menudo se oye eso de ‘oye, a mi no me pongas eso de trabajar desde casa que luego acabaré trabajando más tiempo‘. Lo mismo ocurre con las aplicaciones en la nube, que facilitan la movilidad y pueden ser bastante efectivos aprovechando los tiempos muertos o de espera que se pierden en el trabajo. Parece que nuestra sociedad se muestra todavía bastante reacia a sacar partido de estas nuevas posibilidades, por temor a una mayor carga de trabajo cuando en realidad no es -o al menos no habría de ser- el fin último de estas tecnologías. Esto partiendo siempre desde el punto de vista del trabajador, pero si nos ponemos en la piel de los jefes, parece que en este asunto hay una especie de acuerdo tácito con los empleados, aunque por motivos diversos. Mientras el subordinado cree que el teletrabajo y la movilidad servirían para abusar de él, el jefe teme la pérdida de control de sus empleados en caso de trabajar desde casa, desconfía de la responsabilidad del empleado y ve el peligro de la bajada en la productividad.

La cosa funciona justamente al contrario de lo que unos y otros piensan; la movilidad y el teletrabajo no están pensados para esclavizar al subalterno ni mucho menos como chanchullo para que éste se escaquee de su trabajo. Aquí nos vamos directos al campo de la ética: las tecnologías no son ni buenas, ni malas, sino simplemente tecnologías que abren abanicos de nuevas posibilidades. En realidad es el uso correcto o incorrecto que de ellas hagamos lo que determinará las consecuencias que se deriven. Así pues, bien entendidos, la movilidad y el teletrabajo son herramientas potentísimas que nos permiten estar donde de normal no llegaríamos y sirven para mejorar nuestra productividad combinándola con una mejor calidad de vida, y entendiendo que ambas cosas están directamente relacionadas, es decir: a mayor calidad de vida, mayor motivación ergo mejor trabajo, por tanto mejor productividad. No entender eso y cerrarse en banda sería como haber querido mantener la locomotora de vapor durante hasta nuestros días.

Imagen| Nathan Torkington

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...