Telefónica amplía su influencia en Vivo

El interés de Telefónica por participar y ampliar su influencia en las empresas ubicadas en Brasil es ya un secreto a voces entre los inversores. La empresa española se ve en una situación claramente ventajosa, con una legislación muy laissez faire, que permite mutar el beneficio tributario en acciones de sus filiales que lo generan.

El interés de Telefónica por participar y ampliar su influencia en las empresas ubicadas en Brasil es ya un secreto a voces entre los inversores. La empresa española se ve en una situación claramente ventajosa, con una legislación muy laissez faire, que permite mutar el beneficio tributario en acciones de sus filiales que lo generan.

Vivo es la compañía brasileña líder en su país del mercado de telefonía móvil, además, es una filial de Telefónica. Desde finales de mayo la compañía ha experimentado una ampliación de capital, a la que han sido llamados los pequeños inversores, ya que el resto puede permitirse comprar acciones o no.

La situación es claramente de ventaja para Telefónica, ya que si los pequeños inversores se lanzan a comprar acciones, la compañía española recibirá el dinero de su parte, y si por el contrario deciden no hacerlo, la compañía sumará los títulos que les corresponden a ellos y así ampliarán su participación en Vivo sin problema alguno. Por supuesto, además, gratis, gracias a la flexible y generosa legislación brasileña y a la influencia que Telefónica ha extendido en Vivo a causa de las diversas reestructuraciones.

Todo empezó con la privatización de Telebras, la compañía de telefonía brasileña, que fue fragmentada en numerosas empresas, así, Telefónica tomó el control de varias sociedades que fueron surgiendo una vez el gobierno se deshizo del monopolio telefónico.

Más adelante la compañía española anunció su unión de intereses con Telecom Portugal, y así ambas empresas fusionaron sus operaciones celulares en Brasil. Fue entonces cuando nació Vivo, justo en el año 2005, el mismo en el que se afrontó una profunda reestructuración societaria, cuando las compañías de la Península Ibérica decidieron entonces incluir en Vivo a todas las sociedades que habían surgido antes cuando el gobierno privatizó Telebras. Una vez logrado ese paso, se consiguió un aumento del fondo de comercio, por lo que Vivo se vió obligada a afronar una ampliación de capital, que es en donde se encuentra durante estos meses.

Lo más curioso es que todo este entramado de reconversiones societarias ha sido posible gracias a la flexible legislación tributaria de Brasil, que permite, como ya va siendo común en muchas economías a nivel global, la deducción fiscal de fondo de comercio.

Para organizar esta última ampliación de capital, Telefónica y su socio portugués se aprovecharon de la reserva especial en el balance fiscal que se va generando, y así la capitalizaron. Los beneficios de la mutación en acciones ahora ya son de los accionistas de control, ya a ellos les atribuye la ley esas operaciones que se han ido creando en el fondo de comercio.

La ampliación se dará por finalizada el próximo 27 de junio, y una vez finalizada, Telefónica y su socio portugués recibirán los frutos de todo este entramado financiero, que en total asciende en reserva especial a 145 millones de euros, que son el resultado de todo el provecho fiscal durante el año 2006 y el pasado año 2007. Los 145 millones se convierten así en acciones, que una vez calculado su precio para la cotización saldrán a disposición de los inversores bursátiles.

Una vez salida a bolsa todas las millones de acciones, si alguien las compra, entrará a formar parte de la sociedad entre Telefónica y Telecom, y si no, las compañías ibéricas recibirán las recibirán y las sumarán en sus títulos.

El valor de Vivo en Bolsa es en la actualidad el de cualquier gigante: 6.000 millones de euros, con lo que la operación actual apenas representa al 2 por ciento de su capital. No es posible sin embargo saber con cuántas acciones se quedarán sus empresas propietarias hasta que finalice el dia 27 de junio el actual proceso de ampliación de capital.

Además, en el caso de que nadie se interese por la nueva oferta de ampliación de capital de la filial Vivo, las empresas de Telefónica y su socio portugués se verían mucho mas aventajadas, ya que entre las dos lograrían aumentar en un 3 por ciento su participación actual en la filial, llegando a controlar así el 65 por ciento a partir de julio. También saldrán fortalecidas en el caso de que los socios se interesen por comprar las acciones, ya que entre las dos llegarían a ingresar 53 millones de euros.

Para los próximos años ya se han pensado más beneficios para Vivo, ya que en la actualidad se están realizando exactamente las mismas operaciones que se han realizado con la filial, pero esta vez con sus empresas controladas, como Brasilcel, que cuenta en la actualidad con más de 200 millones de euros en balance de créditos fiscales.

Por el momento la agencia reguladora de telefonía de Brasil ya ha aprobado los cambios en los aspectos legales para que se consumen las últimas compras y se genere así la mayor empresa de telefonía nacional.

Para que todo esto sea posible, deberá de modificarse la actual regulación, que prohíbe expresamente que una misma compañía tenga concesiones en varias regiones nacionales. De esta forma, y con la aprobación de la la agencia reguladora, todas las compañías operadoras que están en la actualidad en más de una zona, tendrán la obligación de pasar a ser empresas nacionales.

La agencia reguladora intenta así, según dice, evitar que las compañías telefónicas centren su actividad exclusivamente en los territorios más rentables, y así, promover más competencia. En la práctica, los rivales de Vivo, la gigante filial de Telefónica y su socio portugués, se verán obligados a desembolsar más cantidades en impuestos y otros trámites necesarios, y por tanto se verán mucho mas perjudicadas a la hora de afrontar el mercado a nivel nacional.

Una vez se finalice la creación de la nueva compañía telefónica, las empresas de la Península Ibérica controlarán a través de sus filiales aproximadamente el 70 por ciento del mercado de Brasil, casi el 20 por ciento en móviles y más de un 40 por ciento del de banda ancha.

Existen rumores además de que Telefónica ya está planeando en estos momentos nuevas fusiones con otras operadoras de telefonía europeas en América del Sur, con lo que estaría esperando a la finalización de esta operación y la consiguiente modificación de las leyes para afrontar nuevas oportunidades de fusión y seguir así ampliando su cuota de mercado en otros países vecinos.

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