Soledad Puertolas ocupa el sillón G de la RAE

El sillón G de la Real Academia de la Lengua (RAE) ya tiene quien lo ocupe. Hablamos de una de las escritoras contemporáneas más reconocidas y la séptima mujer en alcanzar el título de académica: Soledad Puertolas (Zaragoza, 1947). Un reconocimiento a toda una vida dedicada a las letras, con el que la escritora parece sentirse muy reconfortada a tenor de las palabras pronunciadas en la gala que tuvo lugar ayer: «es un honor inigualable e imprevisto«.

Puertolas dedicó su discurso de entrada en la Academia a los personajes secundarios de El Quijote. Con un texto titulado «Aliados. Los personajes secundarios del Quijote» la escritora hizo un recorrido por los que ella considera los personajes más interesantes: aquellos que se sitúan al margen del gran relato pero que, al mismo tiempo, participan en él y dejan su impronta. Dulcinea, Marcela, Dorotea, el Caballero del Verde Gabán, la duquesa Altisidora y el bandolero Roque Guinart, arquetipos a través de los cuales Soledad Puertolas afirma que se puede llegar a la esencia de Cervantes, que no es otra que la afirmación del yo como medio para «conseguir la inmortalidad«.

Sede de la Real Academia en Madrid

Puertolas ha remarcado la capacidad de El Quijote para mostrar varios tipos de femineidad siendo Dorotea el estandarte de lo polivalente, al ser una mujer que sólo existe en la imaginación de aquel que la desea. Por otro lado, la autora ha reafirmado su debilidad por » aquellos a quienes, en los diferentes órdenes de la vida y el arte, les toca ocupar posiciones marginales«. Jose María Merino, que apadrinó el acto, afirmó que la posición moral de la escritora era una «valiente decisión«.

Soledad Puertolas lleva escribiendo desde principios de los años 70. En 1979 gana el Premio Sésamo con El bandido doblemente armado, en 1989 el Premio Planeta por Queda la noche y en 1993 recibe el Anagrama Ensayo por La vida oculta. Además de estos tres galardones, cuenta con el Premio Aragón de las Letras. Su nombramiento como académica, cubriendo la vacante del ingeniero Antonio Colino, supone el homenaje definitivo a una prolija carrera literaria. Su puesto también viene a engrosar la parca lista de mujeres que han pertenecido a la Academia. Junto con Soledad Puertolas, Carmen Conde, Elena Quiroga, Ana Maria Matute, la historiadora Carmen Iglesias, la filóloga Inés Fermández Ordoñez y la científica Margarita Salas, son siete mujeres que han pasado por los codiciados sillones de la RAE.

Foto por pablo.sánchez en Flickr

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