SGAE, una sociedad ligada a la polémica

La Sociedad General de Autores y Editores es una institución que se creó con el objetivo de ser el mejor intermediario entre artistas y propietarios de salas. A lo largo del tiempo se ha ido consolidando y expandiendo. A día de hoy reúne a más de 95.000 socios, entre los que hay cantantes, escritores y compositores. Además, la SGAE también reúne críticas y ataques, sobre todo por el famoso canon digital.

El canon digital, en cuestión

  • La aparición de la Sociedad de Autores en 1899 fue vista con buenos ojos.
  • La SGAE tiene delegaciones en ciudades como Nueva York o Shangai

Tratar un tema tan polémico como el de la SGAE, con toda la repercusión mediática que ha tenido, tiene y seguirá teniendo, nunca es fácil. Menos todavía cuando sabes que por trabajos similares a este algún que otro periodista se ha visto enfrentado a demandas contra el honor. Por eso y ante cualquier duda, aclaramos que este reportaje no tiene como meta ser polémico sino un reflejo de la historia, los detalles y los acontecimientos que han formado la vida de la Sociedad General de Autores y Editores y que la han situado en el punto de mira de la sociedad.

La SGAE, según ella misma se define, es “una entidad de gestión colectiva dedicada a la defensa y gestión de los derechos de propiedad intelectual de sus más de 95.000 socios, creadores y editores musicales de todo el mundo”. Hasta aquí, ¿dónde está la polémica? Que un autor quiera cobrar los derechos de sus obras es normal y que haya una organización que se encargue por él de velar por sus intereses es, más que nada, práctico. El problema aparece, quizá, cuando ese cobro roza el absurdo y se quieren beneficios incluso de un concierto benéfico.

Aunque ahora esté en el centro del huracán, las decisiones de esta sociedad no han sido siempre tan polémicas. De hecho, su aparición fue vista con muy buenos ojos. A finales del siglo XIX la industria musical en España contaba con tres protagonistas: por un lado los artistas, núcleo real de la industria; por el otro los propietarios de los teatros y, situado justo en medio, como su nombre indica, los intermediarios. Estos últimos protagonistas desempeñaban la función de nexo o lazo entre las dos primeras partes; el problema apareció cuando tanto unos como otros se dieron cuenta del abuso que sufrían por parte de los intermediarios. A los propietarios de las salas les hacían firmar contratos de exclusividad y a los artistas les ataban con préstamos y adelantos.

Viendo que esa situación era insostenible, un grupo de artistas, entre los que se encontraban Carlos Arniches o Ruperto Chapí decidieron solucionar el problema. Necesitaban un intermediario en el que pudieran confiar, que luchara por sus intereses sin engañarles ni cobrarles de más, alguien que negociase los contratos como si ellos mismos lo hicieran… un momento… ellos mismos… Y apareció la idea. Una agrupación de autores que velase por los intereses de sus miembros y gestionara sus derechos, o lo que es lo mismo: la Sociedad de Autores creada el 16 de junio de 1899. En 1941 pasa a ser SGAE, aunque todavía no es la organización actual ya que en este periodo será la Sociedad General de Autores Españoles, delimitando sus ámbitos de actuación. No será hasta el 1995 que aparecerá la organización tal y como hoy la conocemos, agrupando también a los editores.

Proceso de registro en la SGAE

Para formar parte de la Sociedad General de Autores y Editores los creadores deben registrar sus obras en la entidad. De esta forma pasan a formar parte de su repertorio protegido y gestionado.

La SGAE tiene doce sedes distribuidas por todo el territorio español y seis Delegaciones Internacionales con oficinas en Nueva York, Méjico D.F, La Habana, Río de Janeiro, Buenos Aires y Shangai, aunque muchas de ellas cubren un territorio más amplio que el propio país o ciudad en el que están situadas.

Canon digital

El núcleo de la polémica y de la repercusión mediática que la SGAE está teniendo en los últimos años recibe un nombre: canon digital. Y es que en el precio por comprar cualquier soporte digital que sirva para almacenar datos viene incluido un tanto por ciento destinado a la SGAE por la “copia para uso privado del copista”. De esta manera, se intentan equilibrar las pérdidas sufridas por la piratería y el top manta. ¿Y si compro un CD para guardar mis fotos familiares, también tengo que pagar un canon? La respuesta guarda la polémica. Sí, por si acaso. La presunción de inocencia no existe y al ser tan pequeño, según la SGAE, el porcentaje de usuarios que usan los soportes digitales para usos de ese tipo se decide generalizar. Así, todos pagamos.

10 casos que han supuesto una polémica

  • Cobro en un concierto benéfico en el que cantó David Bisbal sin cobrar
  • Espionaje en una boda
  • Demanda de poder para poder cerrar páginas webs
  • Cobro de derechos de autor a un instituto por representar una obra de García Lorca
  • Cobro a las peluquerías con hilo musical
  • Derechos al ayuntamiento de Zalamea de la Serena por representar El alcalde de Zalamea y al ayuntamiento de Fuente Obejuna por representar FuenteOvejuna
  • Concierto benéfico Abejarock
  • Cobro de los derechos del himno del C.F. Badalona
  • Exigencia de pagos por derechos de autor a los tuneros
  • Canon digital
  • En octubre del 2010 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea concluyó que el canon digital no cumplia las directivas comunitarias, pero sólo en parte. De este modo, los profesionales y empresas quedaban exemptos de pagar el canon, pero no así los particulares. «La mera capacidad de dichos equipos o aparatos para realizar copias basta para justificar la aplicación del canon por copia privada», indica el dictamen. La decisión resulta esperanzadora para los detractores de dicha medida, pero no definitiva. «Si la sentencia dice que el canon no es conforme al Derecho comunitario para aquellos equipos que sean adquiridos por profesionales, es mucho menos conforme a Derecho en el caso de los consumidores», señaló Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU, en declaraciones a la agencia EFE.

    Últimos sucesos

    El grupo de ciberactivistas Anonymous atacó la tarde del seis de octubre la web de la SGAE, hecho que provocó que toda su red cayera, al igual que la del Ministerio de Cultura. Anonymous, que opera en el portal americano 4Chan, lleva varias semanas realizando ataques organizados contra diferentes objetivos en respuesta al intento de cierres de webs de intercambio libre de ficheros, también llamadas P2P, en una iniciativa a la que sus autores se refieren como operación Payback (devuelve el dinero). Una prueba más de la aversión que siente la sociedad contra esta organización.

    ¿Conseguirá la SGAE cambiar el sentimiento que despierta en la sociedad? ¿Lo intentará? Preguntas que, por ahora, no tienen respuesta conocida. Lo que si es seguro es que la organización se mantiene firme en su postura, ajena a cualquier crítica.

    Fotos: SGAE por «S de Santi», sgae-jueves-2 por Ignacio Escolar, David Bisbal por Luis Montemayor y Som da QUINA por Colectivo Mambembe en Flickr.com.

    Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
    Loading ... Loading ...