Se celebró ayer el Día Internacional contra la Ablación

Ayer se celebró el Día Mundial de la Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cinco millones de niñas sufren la extirpación parcial de sus genitales, lo que constituye una clara violación de los derechos humanos. Las prácticas pueden ir desde la escisión del clítoris y los labios menores, hasta la extirpación de parte de los labios mayores, e incluso el cierre de la vagina mediante sutura.

Esta tradición se realiza fundamentalmente en 28 países del África subsahariana a niñas de entre menos de un año hasta los quince años. Se suele realizar en un rito de paso de la infancia a la edad adulta que otorga identidad étnica y de género. Las consecuencias para la salud de las mujeres sometidas a esta práctica es inmediata, con riesgo de vida, aunque también a medio y largo plazo –desde la humillación de tal práctica, la imposibilidad de vivir una vida sexual plena, secuelas en la salud materno infantil, sometimiento al hombre, infertilidad, infecciones crónicas, relaciones sexuales dolorosas-. Los riesgos para la salud vienen del hecho de que se suele realizar sin anestesia, con un cuchillo o una hoja de afeitar, incluso con un trozo de vidrio, y se les prohíbe a las jóvenes llorar o gritar porque sino serían las vergüenza de la familia.

Según explica la doctora Elise Johansen, del departamento de salud reproductiva de la OMS, «es parte de un ritual en el que el dolor forma parte del objetivo. También persiguen inscribir en su memoria corporal los riesgos y peligros asociados a la sexualidad y por tanto esperan que resistan mejor las tentaciones sexuales». Además, no solo los riesgos son físicos, sino que muchas menores sufrirán complicaciones psicológicas similares a las que tendrían si hubiesen sido abusadas sexualmente: «Varios estudios destacan el riesgo de complicaciones psicológicas a largo plazo, incluyendo depresión, estrés postraumático, desórdenes mentales y ansiedad similares a los que padecen las niñas que han sido abusadas sexualmente»

En España, el código penal establece hasta doce años de cárcel a todas aquellas personas que realicen la práctica, aunque en el país no es común. En Cataluña existe un grupo de trabajo contra la mutilación genital, y los Mossos d’Esquadra atendieron en 2011 a 36 niñas con riesgo de que se les realizara una ablación. Eran mayoritariamente de Mali, Guinea Ecuatorial, Senegal, Gambia y Sierra Leona.

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