Rutas para niños y niñas montañeros

Hoy en día, todavía hay personas reticentes a acudir a la montaña con niños. A veces piensan que el senderismo es una actividad pesada e ingrata en la que hay que caminar muchas horas para ir de ningún sitio a ninguna parte y que sólo representa esfuerzo físico. Sin embargo, a la montaña se puede ir a cualquier edad, y es que el montañismo no es sólo una actividad deportiva sino que para muchos incluso se ha convertido en un estilo de vida. La única condición es planificar bien los recorridos pensando en sus posibilidades e intereses, guardando siempre tiempo para la improvisación y el descanso. Si vamos a la montaña con niños, no es demasiado interesante diseñar un recorrido e ir todo el día corriendo para cumplirlo. Lo bueno es poder detenerse a contemplar plantas y animales, comer bajo un árbol, bañarse en una poza o, simplemente, gritar para oír el eco. Eso sí, las mismas precauciones que tomamos los adultos deben aplicarse cuando vayamos acompañados de niños: estar atentos a la previsión meteorológica, abrigarnos antes de tener frío, beber antes de tener sed.. y saber retirarnos a tiempo si hace falta.

Este coliseo de la naturaleza es una parte importante del patrimonio mundial en los Pirineos.

Para aplicar todo ello, os proponemos una ruta muy facilita para que disfrutéis con los más pequeños de la casa. Situada a las faldas del Monte Perdido, donde se unen los parques nacionales de Ordesa y de los Pirineos, os hablamos de la ruta del Circo de Gavarnie, pensada, especialmente, para que la disfruten niños de 0 a 5 años. Para llegar hasta allí hay que cruzar la frontera francesa por el Portalet o por el túnel de Bielsa para alcanzar la localidad de Luz-Saint-Sauver. Y desde Gèdre llegaremos a Gavarnier. La ruta dura entre una hora y media y dos horas y tiene un desnivel de 300 metros.

El camino del circo parte de la localidad de Gavarnier (1.365m), donde habrá que dejar el vehículo en alguno de los aparcamientos de pago. Cruzando el puente de piedra de Brioule llegaremos a un jardín botánico de montaña y un monumento al pirineísta Franz Schrader. Después de ver pinos negros, abetos, abedules y hayas llegaremos a la terraza del Hotel del Circo, donde se ve en toda su magnificencia el circo de Gavarnie, símbolo de las altas montañas pirenaicas. Y desde allí, a través de un camino trillado, llegaremos hasta la base de la gran cascada (1.678m). Se trata de uno de los saltos de agua más altos de Europa, con 422 metros de caída y por encima del que se alzan once cimas que superan la cota de tres mil metros: La Torre, El Casco, Malboré…

Además, una de las formas más divertidas de acceder a la Gran Cascada es montados en uno de los burros que se pueden alquilar en el pueblo. Y lo mejor es que el centro urbano de la localidad, además, está cerrado al tráfico, por lo que se puede pasear con total tranquilidad si vamos acompañados de los pequeños de la casa.

Foto: mathieu.legros en Flickr

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