Robots que sienten y se emocionan

Un consorcio de instituciones y universidades europeas está trabajando en el desarrollo de robots que sean capaces de tener sentimientos y emociones y que sean capaces de aprender para poder tomar decisiones basadas en los demás y en su entorno.

Los científicos siguen empeñados en convertir en realidad los más fantásticos sueños de la ciencia-ficción. En estos últimos años estamos empezando a manejar ordenadores tal y como lo hacía Tom Cruise en “Minority Report”, una película basada en el relato corto de Philip K. Dick, solo con los gestos y los movimientos del cuerpo. Stanley Kubrick imaginó unos dispositivos que eran como tablas con pantallas que se manejaban con los dedos. Gene Rodemberry ideó unos aparatos de comunicación para que la flota estelar estuviera conectada… Estos son solo algunos ejemplos (Kinect, el iPad, los smartphones) de una larga lista de casos en que la realidad ha acabado superando a la ficción.

Lo siguiente que nos vamos a encontrar son los robots. Mucho tiempo atrás, Isaac Asimov describió como nadie lo que era la vida del ser humano rodeada de robots y no hace tanto tiempo, el mismísimo Steven Spielberg nos dio su visión de este tema con “Inteligencia Artificial”. Los científicos tienen en mente desarrollar la tecnología robótica hasta donde puedan. Existen ya muchos prototipos y productos en el mercado que son suficientemente autónomos como para asistir a las personas en tareas cotidianas, pero lo que se está probando ahora es que la interacción de estas máquinas con las personas sea lo más real posible.

¿Robots que pueden sentir y emocionarse?

En este sentido, una vez que ya se ha andado el camino de la inteligencia artificial (algunos robots son capaces de tomar decisiones y se está avanzando mucho en el procesamiento del lenguaje para la comunicación) el siguiente paso es dotar a los robots de sentimientos, que es lo que en el fondo parece diferenciarnos de ellos. Un consorcio de instituciones y universidades europeas, entre las que se inscribe la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, está desarrollando un proyecto que pretende crear robots capaces de sentir, percibir y tener emociones. La idea, bajo la iniciativa “Robot Companions for Citizens” (RCC), es que puedan aprender y que utilicen su experiencia sensitiva para tomar las decisiones teniendo en cuenta el entorno en el que se encuentran, no tan solo físicamente sino también considerando el estado de ánimo de quien les rodea.

Este consorcio está partiendo del estudio de la biología humana para conseguir diseñar e implementar una tecnología que permita reproducir los mecanismos por los que los humanos podemos sentir. El objetivo de toda esta investigación es crear unos robots que puedan convivir con las personas, que las ayuden en sus tareas y que al mismo tiempo se conviertan en una buena compañía, que las entienda y actúe en consecuencia. En el fondo, están intentando replicar personas, lo cual nos lleva a otra película de Hollywood.

Foto | Robot Companions for Citizens

Vía | Yorokobu

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