Robots militares que nos facilitan la vida

Muchas de las tecnologías en robótica han nacido de desarrollos militares pero luego han sido llevados al plano civil para facilitarnos la vida cotidiana. Descubre los robots que se están desarrollando ahora y cómo podrían ayudarnos.

Atlas, el robot humanoide sin cabeza

Es bien sabido que muchas de los aparatos y desarrollos tecnológicos que nos hacen más fácil la vida moderna surgieron de aplicaciones desarrolladas con fines militares que luego llegaron a los hogares con usos menos bélicos pero igual de útiles.

Esto ocurre, por ejemplo, en el campo de la robótica donde constantemente se está trabajando en el desarrollo de prototipos que realicen tareas militares o de exploración y de gran peligro para no poner en riesgo las vidas de los soldados y conseguir objetivos militares.

Una de las empresas a las que podemos hacer referencia en este sentido es Boston Dynamics que, en la actualidad, está construyendo un robot humanoide pero sin cabeza llamado Atlas. Este robot ha sido diseñado para caminar por terrenos irregulares al estilo de un humano, arrastrándose o poniéndose de lado toda vez que sea necesario por riesgo o porque el terreno así lo requiera.

Atlas también puede mantenerse en posición vertical, erguido como una persona, cuando es empujado y actualmente puede viajar a 5,15 kilómetros por hora.

Atlas es la versión mejorada de otro robot humanoide llamado Petman, que había sido diseñado para testear trajes contra armas químicas sin necesidad de que los soldados corrieran algún tipo de riesgo.

Boston Dynamics ganó recientemente contratos para desarrollar a Atlas y otro robot llamado Cheetah y que, como su nombre lo indica, parece un gran felino.

Cheetah

Cheetah es un robot-gato con una columna vertebral flexible, cabezal móvil y, posiblemente, incluso un rabo. Según sus diseñadores es el más rápido de todos los robots existentes con patas y más rápido aún que los corredores humanos y de ahí que se le haya dado el nombre de Cheetah, el animal más veloz sobre la Tierra.

Cheetah tiene la agilidad de un felino, es capaz de girar en las esquinas y de zigzaguear con facilidad. Además se detiene con la misma velocidad con la que emprende su carrera y todo sin perder el equilibrio o tener movimiento bruscos como se esperan de un robot metálico.

En su desarrollo están trabajando un consorcio de expertos que incluye a ingenieros del MIT y del Instituto de Cognición Humana y de la Máquina.

Se analiza seriamente la posibilidad de ponerle una cola para que, al igual que el guepardo, la utilice como timón y que el mismo le permita hacer sus giros bruscos y de acompañamiento a la sorprendente velocidad de 120 km/hora, igual que el animal verdadero.

Cougar 20-H

Otro robot militar pero de muy diferentes características, al menos en cuanto a la estética y funcionalidad, es el Cougar 20-H. Se trata de un robot ligero manejado por control remoto que puede detectar la respiración humana y buscar a través de paredes de concreto con su conjunto de sensores de radio de ultra alta frecuencia. Posee varias cámaras incorporadas lo que permite la exploración de una zona peligrosa sin que los humanos corran riesgos.

Si bien no se han divulgado demasiados detalles sobre este robot, sabemos que puede operarse desde un ordenador portátil ubicado hasta a 300 metros de distancia. El robot puede explorar a través de paredes de hormigón armado mediante la detección de ondas de radio reflejadas. El robot está programado para buscar patrones biorítmicos de sus objetivos con lo cual sería de excelente aplicación en la búsqueda de víctimas de terremotos o detección de personas que se esconden en un edificio inaccesible.

El Cougar 20-H se mueve sobre rieles y puede rodar hasta un edificio, extender su brazo y comenzar a escanear a través de la pared. Es el resultado de una década de investigación para desarrollar tecnología de radar que permita que los soldados puedan reconocer un edificio sin tener que entrar en él.

Phoenix40-A

Otro de los robots que ha sido desarrollado con usos militares es el Phoenix40-A es un helicóptero de seis palas que puede detectar el movimiento y la respiración en el interior de un compuesto de tierra durante el vuelo. Puede ser controlado remotamente a una gran distancia por una persona utilizando un joystick o un ordenador portátil.

Este robot puede penetrar paredes de hormigón armado de una manera muy precisa utilizando en tiempo real un haz estrecho de frecuencias de radio de varios giga-hertz que daría una precisión increíble en la localización de personas.

También cuenta con cámaras de vídeo capaces de obtener imágenes diurnas y nocturnas y es liviano y ágil. Todas estas características lo convierten en un adecuado medio para la vigilancia en múltiples situaciones que no sólo se limitarían al plano militar y que podrían ser un excelente soporte en, por ejemplo, la seguridad de algunos edificios.

Además, el Phoenix40-A puede proporcionar en detalle el diagrama completo de un edificio de varios pisos y viajar a más de un destino de GPS en un sólo viaje.

Por si fuera poco, también tiene la capacidad de ayudar a localizar minas terrestres sin detonar.

Fire Scout

El Fire Scout es un helicóptero no tripulado de la Armada de los Estados Unidos equipado con múltiples sensores, incluyendo cámara de infrarrojos que le permiten filmar tanto de día como de noche. Otras versiones de este robot volador permiten equiparlo como helicóptero de combate, llevando misiles antitanque guiados por láser o bombas inteligentes lanzadas con mini-paracaídas.

Hace un año aproximadamente, el Fire Scout estaba realizando un vuelo de prueba cuando su nave nodriza detectó una lancha rápida desplazándose a gran velocidad. Sospechando que podría tratarse de narcotraficantes, luego del vuelo de prueba decidieron seguirla con el Fire Scout.

El helicóptero persiguió a la lancha durante tres horas a una distancia prudencial para no ser detectada y realizó una filmación de la misma. Al detener a la embarcación, se comprobó que llevaba 60 kilos de cocaína y se calcula que sus tripulantes lanzaron al agua aproximadamente otros 200 kilogramos.

Una prueba más de cómo estas nuevas tecnologías podrían ser aprovechadas para su uso en múltiples áreas fuera de los campos de entrenamiento militares.

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