Radiografía de la economía de Turquía

Turquía es uno de los países de mayoría musulmana más importantes en términos económicos. Pertenece a organizaciones como la OTAN y cuentan con un gran mercado nacional.

turquia

El pasado viernes 15 de julio, el mundo volvía a sobresaltarse con la noticia de un supuesto golpe de Estado en Turquía perpetrado por el Ejército. En un primer momento, se supo que los militares habían abierto fuego frente al parlamento y que habían tomado posiciones en espacios estratégicos de ciudades como Estambul. Paralelamente, los golpistas habían secuestrado al Jefe del Estado Mayor de la Defensa y el presidente del país, Recep Tayyid Erdogan, no se encontraba en territorio nacional. Finalmente, el Gobierno recuperó en pocas horas el control del país. Tras la atención prestada, ¿por qué es tan importante la economía de Turquía?

Un mercado nacional que supera las capacidades productivas

Uno de los grandes pilares de la economía turca es el gran mercado nacional con el que cuenta, superior al de cualquier país de Europa salvo Alemania. Esta fuerza demográfica permite articular un mercado doméstico que, si bien no alcanza los estándares medios de poder adquisitivo europeos, sí que permite que la mayoría de empresas turcas cuenten con una gran legión de potenciales consumidores. De hecho, se da la circunstancia de que las compañías turcas no pueden abastecer en gran medida a la población, lo que arroja un agujero comercial de grandes proporciones.

De acuerdo con los datos definitivos para 2015, Turquía realizó importaciones por valor de 186.750 millones de euros (el equivalente al 28,2% de su PIB) pero ‘solo’ exportó por un importe de 129.682,4 millones (el 19,6% de la riqueza nacional). Ello se tradujo en un déficit comercial del 8,6%, una cifra que supera con creces a la de cualquier país europeo. Turquía se enfrenta pues a la necesidad de abastecer internamente a una población en expansión tanto demográfica como económicamente, así como al objetivo de que sus empresas ganen músculo exportador.

Ubicación estratégica

Una de las grandes fortalezas de Turquía es su ubicación geográfica. Es la puerta oriental de Europa y ello le confiere una posición de mucha fuerza en las negociaciones con la Unión Europea (UE). Esto se puso de manifiesto en el acuerdo para la gestión de las oleadas de inmigrantes que tratan de entrar en Europa a consecuencia de la Guerra de Siria. Bruselas se vio obligada a realizar notables concesiones para que Ankara aceptara quedarse con la mayoría de refugiados. Las críticas a la UE fueron considerables pero Turquía salió fortalecida.

Juego de alianzas

La economía de Turquía depende en gran medida de la integración del país en distintos marcos de alianzas globales que le permiten codearse con países mucho más potentes. El caso más destacado es la participación turca en la OTAN, organización de la que constituye el país de mayoría musulmana más importante. Sus buenas relaciones con Estados Unidos son un puntal decisivo para conseguir grandes acuerdos comerciales. Paralelamente, sus negociaciones para entrar en la UE, actualmente en punto muerto, podrían abrirle todavía más posibilidades.

Cuentas relativamente saneadas

El Gobierno de Turquía puede presumir de contar con unas cuentas oficiales que parecen bastante equilibradas. En 2014, la deuda pública alcanzaba el 33,5% del PIB, un nivel muy por debajo del que presentan la mayoría de países desarrollados. Lo mismo puede decirse del déficit público, que se quedó ese año en el 1,2%. En cualquier caso, conviene tener presente que Ankara no tiene las mismas facilidades para financiarse que los países europeos, por lo que en su caso el equilibrio presupuestario es una necesidad insoslayable.

Mercado laboral y situación social

La economía turca es muy poco competitiva a pesar de los bajos costes salariales en comparación con los países desarrollados. Ello se debe al escaso peso de la tecnología en los principales sectores productivos y a la falta de incentivos para que las empresas turcas compitan internacionalmente. Pese a ello, el salario medio del país se sitúa en 10.593 euros, un pequeño avance respecto al año anterior pero todavía por debajo del máximo marcado en 2012 (12.625 euros).

La tasa de paro en el primer trimestre de 2016 fue del 10,9%, cifra muy similar a la de los dos años anteriores (10,5% en 2015 y 10,7% en 2014), lo que habla de cierto estancamiento. Curiosamente, la brecha entre géneros es baja (el paro femenino es del 12,6%). En 2012, el 23,7% de la población turca estaba en riesgo de pobreza, situación que podría haberse agudizado por el ligero deterioro del mercado laboral en estos años.

Foto: © gustavofrazao

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