¿Qué son las agencias de calificación y para qué sirven?

¿Qué son las agencias de calificación, cómo funcionan y para qué sirven?

Moody’s, S&Ps y Fitch han irrumpido como plagas en los medios de comunicación de todo el mundo. Sus valoraciones han hecho temblar a los mercados, han puesto en el punto de mira a la Europa periférica y hasta han inducido a la intervención en algunos de sus países. La Unión Europea se debate la necesidad de aplacar la influencia de sus opiniones para apaciguar la especulación financiera hacia al deuda soberana de sus países miembros, mientras países emergentes como China o Brasil critican duramente su hegemonía sobre el devenir de los mercados. Pero ¿qué son realmente las llamadas agencias de calificación, y para qué sirven?

Podríamos decir que una agencia de calificación es una suerte de agente examinador que determina el nivel de solvencia de una institución, entidad o servicio, desde países, empresas y bancos hasta productos financieros, a las que ponen una nota par que los inversores sepan a qué atenerse al depositar su confianza.

El Banco Central Europeo, uno de los principales actores críticos con el papel de las agencias.

Las tres principales agencias son Ficht, Sandard and Poor’s y Moody’s. Sus calificiones van de la triple A (que correspondería a la matrícula de honor) hasta la E (la peor nota posible). Así es, cualquier entidad que sostenga una nota del triple A podrá vanagloriarse de tener una posición más que solvente para recabar la confianza de los mercados, y a medida que se cosechen malas cualificaciones que se aproxime a la E ( nivel de quiebra, llamado ‘default’) más riesgo tendrá el inversor.

El problema principal, según los analistas, radica en la independencia ‘de facto’, así como el poder real de dichas empresas calificadoras. Para empezar, las tres principales agencias de riesgo del mundo, mencionadas anteriormente, son estadounidenses (aunque  Fitch incluye participación de inversores del Reino Unido). Las tres entidades suponen el 90 por ciento de la cuota de mercado mundial. Su oscuro papel en el advenimiento de la crisis de 2008 fue objeto de duras críticas por parte de los agentes reguladores de Estados Unidos, y su falta de previsión en relación al estallido de la crisis de las hipotecas basura y la falta de liquidez que echó por tierra a gigantes financieros como Lehman Brothers puso en la picota a estas instituciones hasta tal punto que algunos de sus máximos responsables, como el presidente de Moody’s, entonaba recientemente un ‘mea culpa’ con respecto a la crisis.

Con respecto a la independencia, habría que recordar que estas agencias se financian con las aportaciones de las propias empresas a las que sirven, y no de entidades financieras independientes. Según datos del Registro Mercantil, en el año 2010 las tres principales agencias cosecharon un beneficio de 20,8 millones de euros, frente a los 7,9 millones del año 2006, lo que significa que una entidad financiera del tamaño de CatalunyaCaixa o del Banc Sabadell paga al año una cantidad fija aproximada de 300.000 euros para que una de las tres agencias las califique.

En España, la agencia Moody’s rebajó la nota de España hasta el nivel AA2 en marzo de 2011, aunque recientemente alertaba de una posible bajada de la calificación a colación del déficit de las Comunidades Autónomas. La decisión de Moody’s provocó un ataque voraz de los mercados, que situaron la prima de riesgo del país por encima de los 400 puntos básicos con respecto al bono alemán, poniendo de nuevo el grito en el cielo sobre el acatamiento de las decisiones de unas entidades puestas cada día más en tela de juicio.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...