Podemos, así es el partido que ha revolucionado la política española

La formación liderada por Pablo Iglesias gana adeptos con promesas como una renta básica, el adelanto de la edad de jubilación o el impago de parte de la deuda.

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Podemos, el partido político constituido hace poco más de medio año y que se convirtió en la gran sorpresa de las elecciones europeas de mayo en España, se consolida cada vez más como una alternativa real a las dos únicas formaciones que han formado gobierno en La Moncloa desde 1982. Bajo el liderato del carismático, y televisivo, Pablo Iglesias, la fuerza que surgió como expresión política del movimiento 15-M es ya la primera en intención de voto directo según el CIS y nada apunta a que su ascenso se pueda truncar en el corto plazo. Sin embargo, ¿qué propone exactamente?

Uno de los pilares del programa de Podemos, y quizá el aspecto que más votos le podría granjear, es la crítica inmisericorde a la corrupción generalizada en prácticamente todos los partidos que detentan o han detentado responsabilidades de gobierno en España. Dentro de lo que Iglesias denomina la ‘casta’, expresión que ha conseguido un gran calado en la opinión pública, existiría un régimen paralelo en el que los favores personales y políticos horadarían el Estado de derecho y malgastarían los recursos de todos los españoles. La promesa de mayor contundencia con la corrupción es la bandera más visible de Podemos.

En cualquier caso, las ideas de la formación han generado una gran inquietud en el mundo empresarial por cuanto sus promesas económicas destacan por su radicalidad. De entrada, Podemos prometía en mayo una renta básica universal que, según los cálculos de la propia formación, exigiría destinar no menos de 140.000 millones de euros (en torno al 13% del PIB nacional), una cuantía que resulta prácticamente infinanciable. Esta propuesta, sin embargo, ha sido recientemente matizada por la nueva dirección del partido y podría quedarse en una ayuda más selectiva y menos costosa para el erario público. Pero todavía hay más.

Contraviniendo cualquier recomendación independiente sobre la necesaria reforma del sistema público de pensiones, Podemos considera factible que los españoles se jubilen a los sesenta años, pareciendo ignorar que el aumento de la esperanza de vida entra claramente en contradicción con esta medida. Hace escasas semanas conocíamos que en 2015 España perderá población (habrá más defunciones que nacimientos) y que en 2050 la esperanza de vida se situará en el entorno de los noventa años para las mujeres y de los ochenta y cinco para los hombres. Todo ello, obviamente, con una población mucho más envejecida.

El otro gran inconveniente para llevar a cabo este adelanto de la jubilación es la propia situación del mercado laboral español. Con un 23,7% de paro, resulta inviable jubilarse más pronto por cuanto el número de cotizantes a la seguridad social es a todas luces insuficiente para cubrir las nuevas pensiones. Las únicas soluciones para cuadrar las cifras pasarían por subir notablemente la carga fiscal sobre los trabajadores y empresarios, eventualidad que podría provocar un fuerte rechazo social y obligar a reducir la cuantía de las pensiones.

Siguiendo con las propuestas de Podemos, uno de los mantras más repetidos en la campaña electoral de los comicios europeos fue el del impago de parte de la deuda pública. A juicio de los dirigentes de la formación, los españoles no tienen por qué abonar el coste del rescate bancario llevado a cabo en 2012. La postura, no exenta de lógica, se encuentra con un notable obstáculo. Los bonos que el Estado coloca entre los inversores no pueden desgajarse en partes, debiendo ser reintegrados en su totalidad.

Lo que se encontraría un gobierno de Podemos si decidiera aplicar una quita a los bonistas sería un serio problema legal que podría desembocar en importantes sanciones por parte de los tribunales internacionales. No en vano, el BCE aplica una estricta vigilancia en los mercados de deuda y no sería posible llevar a cabo esta medida sin suscitar una contundente reacción diplomática. Además, la simple posibilidad de que los acreedores sufran quitas alejaría inevitablemente la inversión extranjera de España.

En suma, el programa de Podemos está claramente orientado a dar voz a la indignación ciudadana tras muchos años de crisis y no pocas prácticas poco éticas por parte de los responsables políticos. Sin embargo, tan comprensibles pretensiones no pueden orillar el hecho de que la implementación de todas las medidas anunciadas en los últimos meses ocasionaría un daño incalculable a la economía española. Algunos analistas aseguran que Podemos limará los aspectos más controvertidos de su programa a medida que se acerquen los próximos comicios municipales y autonómicos.

Vía: elEconomista.

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