El otro triunfador de los Goya

Las estatuillas que representan la cabeza de aquel gran pintor que fue Goya están destinadas a los profesionales de la cinematografía. Pero las historias son universales y multidisciplinares, por lo que podemos decir que, si Agustí Villaronga ha sido el gran vencedor de la noche del cine español gracias a los nueve premios que ha recibido su película Pa negre, parte del mérito se lo podemos otorgar a aquel que ha inspirado la película. Hablamos del escritor catalán Emili Teixidor, cuya novela homónima ha servido de motor de arranque para una de las adaptaciones cinematográficas mejor aprovechadas.

Fotograma de la película de Agustí Villaronga.

Otras veces te hemos hablado aquí de lo importante de las relaciones entre cine y literatura, de cómo el primero se alimenta del segundo para salir fortificado. En este caso, la historia de un niño de posguerra, inmerso en el ambiente rural de Osuna (Gerona), cuyo padre se encuentra en la cárcel por ‘rojo’ y su madre esclavizada en una fábrica, sirve de motor de arranque para una de las historias más potentes que se han escrito sobre los estragos de la Guerra Civil española. Emili Teixidor es ya un clásico moderno de la literatura catalana, laureado por la crítica y galardonado con el premio Crítica de Serra d’Or (por Sic transit Gloria Swanson), el Premio Nacional (por L’amiga més amiga de la formiga Piga) o el Premio Sant Jordi 1998 (por El llibre de les mosques). Por su parte, Pa negre se publicó en 2003 y ya ha recibido el premio Lletra d’Or, el Joan Crexells y el Premio Nacional de Literatura de la Generalidad de Cataluña.

Portada del libro.

Teixidor nos cuenta la historia en primera persona del despertar de un niño, Andreu, en sus múltiples dimensiones: la apertura hacia los misterios de la edad adulta, la experimentación de sentimientos nuevos como el amor y el sexo, y el oscuro enfrentamiento con la certeza del odio y la hipocresía. Gran conocedor de la psicología infantil, el autor narra con una prosa envolvente y fuerte la supervivencia del propio Andreu en un mundo heredado que se le presenta como hostil. En este sentido, Osuna y sus alrededores rurales funcionan como un universo cerrado sobre sí mismo que adquiere un carácter casi mítico.

Como en toda novela que trata de realizar una relectura de un acontecimiento histórico, en Pa negre se entremezclan tres niveles de memoria. La memoria personal del propio escritor, que refleja muchas de sus vivencias de infancia entre las líneas del relato; la memoria histórica de un grupo humano magullado por el paso del tiempo: los perdedores de la guerra; y la memoria colectiva de un lugar geográfico, con sus propias leyendas y su propia mitología.

En definitiva, una novela iniciática sobre lo doloroso de abrirse a un mundo en llamas.

Para más información, puedes consultar:
Un torrente verbal. Elogio de ‘Pa negre’, de Oriol Izquierdo
Qui sóc y per qué escric de Emili Teixidor

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