Obama: «Estas tragedias deben terminar»

La matanza de Connecticut plantea un cambio de legislación sobre el control de armas de fuego.

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Barack Obama en 2008

Barack Obama, quiso insistir en los valores de convivencia de la sociedad norteamericana, durante su discurso en la vigilia en honor de las 26 víctimas de la escuela Sandy Hook, en Connecticut. En su intervención, el presidente de la Casa Blanca, quiso mostrar su apoyo y comprensión a los familiares de las víctimas y vecinos de Newtown, además de reflexionar sobre la educación de los ciudadanos y la importancia de la labor común para conseguirlo.

“No podemos tolerar algo como esto nunca más. Estas tragedias deben terminar”, indicó un presidente desolado. “Como nación, nos hemos dejado en el camino varias cuestiones sin responder y hemos fallado en nuestro principal deber, que es el de educar a nuestros hijos”, declaró Obama realizando una crítica a la actitud del país frente a este tipo de sucesos violentos, relacionados con las armas, en los últimos años. Asimismo, el presidente de EEUU no abordó directamente el problema de control de armas ni dio respuestas a los interrogantes que él mismo planteaba en su discurso. “La legislación no evitará la maldad en nuestro país, pero si podemos dar pasos para evitar que se repitan tragedias como la de Columbine o como la de Aurora, debemos intentarlo”, estas fueron las palabras de Obama en un discurso que marcará un punto de inflexión en su carrera política.

Los conmocionados vecinos de Newtown depositaron sus ofrendas a las 26 víctimas de la matanza, bajo el abeto navideño de la ciudad. Posteriormente la mayoría se dirigió al centro docente para asistir a la vigilia, obviando el aguanieve y las bajas temperaturas. Algunos vecinos aseguraron que Obama no hablaría de la problemática de las armas  y la necesidad de endurecer la ley, además coincidieron en que el terrible suceso que se cobró la vida de 20 niños debería suscitar alguna respuesta en Washington.“Está muy bien la segunda enmienda, pero nuestros políticos deberían reflexionar qué derecho deber prevalecer, el derecho a poseer armas o el derecho a la vida”, indicaba Roshin Rowjee, un médico de 43 años de Newtown.

Una estudiante de 20 años, Tessa Brown, se lamentaba por los otros dos tiroteos este mismo año, en Tucson (Arizona), y este verano en el estreno de Batman en los cines Aurora, en Colorado. “Si el sufrimiento de esas víctimas y el de las de Newtown no son un estímulo para que la Casa Blanca haga algo sobe las armas no sé qué más tiene que pasar”, se preguntaba. Unas horas después Barack Obama apelaba a los dos mismos sucesos para reiterar que no vuelva a suceder nada similar. Desde su toma de poder, el presidente ha asistido a 4 actos de esta índole. El primero tuvo lugar en 2009 cuando el Ejército acabó con la vida de 13 personas en Fort Knox. Entonces no se hablaba de modificar la legislación sobre las armas, esta vez la respuesta parece diferente.

Casi tres horas de cola aguardaron los conmocionados vecinos, en silencio y con gestos desoladores para presenciar la vigilia por en el centro Sandy Hook. Ciudadanos de todas las edades y razas, incluso familias completas cuyos miembros más pequeños portaban muñecos de peluche como ofrenda a los 20 niños asesinados. “Trato de explicarles a mis hijos que lo que pasó el viernes es un hecho aislado, que hay mucha más gente buena que malvada”, indicaba Heather Cook, aferrada a su hijo de cinco años.

Vía / El País

Foto / Aflcio

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