«Nunca me abandones»: existencialismo y ciencia ficción

La idílica campiña inglesa y el sosegado internado de Hailsham son el marco en el que un grupo de jóvenes sensibles e inteligentes crecen apaciblemente entre juegos y riñas infantiles. Quizás los vínculos que se establecen entre ellos sean algo más vívidos que los del resto de los niños. Y apelamos a ese ‘resto’ porque ellos son especiales, unos seres destinados a un futuro ya planificado de antemano, pero aún demasiado incierto para que sus mentes infantiles puedan imaginar la magnitud de su misión en la vida. Antes de que el conmovedor e impactante secreto se revele hacia la mitad de la novela, el lector ya se ha sumergido en las andanzas de la triada protagonista: la sensible Kathy, enamorada de Tommy, el chico rebelde que intentará escapar en vano a su destino y su novia Ruth, manipuladora y egoísta.

Ruth, Kathy y Tommy, los protagonistas de la adaptación al cine de la novela.

La vida de los tres amigos se entrelaza de una manera muy profunda y, como en todo libro que trate el rito del paso de la infancia a la madurez, los celos, los amores, el sexo y las traiciones no tardarán en ver la luz. Pese al corte existencialista de Nunca me abandones, el escritor británico Kazuo Ishiguro compone una novela de ciencia ficción, eso sí, con pocos indicios ‘futuristas’ (al contrario, la historia sucede en los años 90). Así, la novela se aleja de los reconocibles rasgos post-apocalípticos de obras como 1984 (George Orwell), Un mundo feliz (Aldous Huxley) o Clones (Michael Marshall Smith). Pocos son los indicios que se refieren a ese orden paralelo e irreal que construye Ishiguro; al contrario, son profusas y recurrentes las alusiones a los sentimientos de los personajes, ahondando en cómo afrontan un destino contra el que, para sorpresa del lector, no se rebelarán en ningún momento.

No diremos aquí el terrible secreto que guarda el internado de Hailsham bajo riesgo de estropear la lectura de la novela. Lo que sí señalaremos es el trasfondo de la misma, que nos habla de cómo los seres humanos afrontamos la existencia con la certeza de una muerte cercana. Los protagonistas aún no entienden en qué consiste la vida cuando se topan de frente con el final de la misma, a una edad muy precoz. Para ellos puede que se trate una situación novelesca que bebe de la ciencia-ficción, pero para el resto de nosotros la vida consiste en la certeza de la muerte, y por ello Nunca me abandones resulta una lectura intensa y en ocasiones descorazonadora. La certeza de la propia mortalidad, y la incerteza de la huella que dejamos en el mundo, conectan la sensibilidad del lector con los acontecimientos a los que se enfrentan Kathy, Tommy y Ruth. Más allá de la ciencia-ficción.

Keira Knightley y Carey Mulligan en Nunca me abandones.

Es por ello que hablamos de ciencia-ficción ‘existencialista’, aunque toda obra sobre las distopías humanas pueda considerarse como tal. Sin embargo, en el caso de Nunca me abandones contamos con el precedente de otra de las grandes novelas de Kazuo Ishiguro: Los restos del día. En ambos casos, la voz narrativa está dominada por un personaje que se encuentra en el ocaso de su existencia, recordando con nostalgía un pasado donde aún quedaba futuro. Viviendo con angustia la imposibilidad de escapar a su destino, marcado a fuego desde el principio. Pura tragedia griega.

Como es imposible hablar con concreción sobre Nunca me abandones sin desvelar partes muy importantes que retarían emoción a la lectura, desde Qdiario Literatura os invitamos a que nos deis un voto de confianza y empecéis a leerla. Para los que no puedan esperar, este viernes se estrena en cines su adaptación cinematográfica, con guión de Alex Garland (28 días después, La Playa) y dirigida por Mark Romanek. Los actores, Carey Mulligan en el papel de Kathy, Keira Knightley como Ruth, y Andrew Garfield como Tommy.

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