Nuevo horizonte en el mercado de automóviles

Con la reducción de ventas en el mercado de los automóviles en los últimos meses que ya ha sido confirmada en Wall Street a partir del martes 1 de julio, la oscuridad se cierne sobre los análisis de mercado, y los problemas a los que se enfrentan los empleados de este tipo de compañías parece que son cada vez mayores.

Con la reducción de ventas en el mercado de los automóviles en los últimos meses que ya ha sido confirmada en Wall Street a partir del martes 1 de julio, la oscuridad se cierne sobre los análisis de mercado, y los problemas a los que se enfrentan los empleados de este tipo de compañías parece que son cada vez mayores.

Por todo el planeta, la caída de los precios de la vivienda durante los últimos meses se ha llevado por delante cientos de miles de puestos de trabajo en la construcción, la banca y las inmobiliarias, por no citar además los fabricantes de muebles. Las estrictas normas impuestas por la banca tanto en Europa como en los Estados Unidos durante los últimos meses, imponiendo duros requisitos a la hora de otorgar nuevos préstamos, ha provocado un descenso generalizado en el consumo de las economías domésticas, y esta clase de consumo es el que mueve aproximadamente el 70 por ciento del mercado del automovilismo.

Por el momento las horas de trabajo se han ido reduciendo, y con ello las jornadas laborales de los empleados, a consecuencia de ello los trabajadores han podido vivir en sus propias carnes lo que es ir cobrando mes a mes un salario menor durante este año.

Los últimos datos del sector, presentados el primer día del mes de julio no son desde luego demasiado halagueños. Los principales fabricantes han reducido del 20 al 30 por ciento su nivel de ventas en todo el mundo (Ford y Toyota), mientras que empresas que ya llevan durante las últimas décadas acostumbradas a permanecer en números rojos (General Motors) han vuelto a presentar menos ventas, y esto ha provocado además una caída monumental del gigante automovilístico en bolsa durante el mes de junio. Cada día se hace más factible la posibilidad de reducir la producción e imponer más despidos, pese a que desde hace unos años, el mercado automovilístico se ha caracterizado por renunciar a generar empleo en lugar de aplicar políticas de despidos masivos.

Según los economistas, el mercado de automóviles se encuentra en la actualidad avezado en una política de empresa obstinada, y es por ello que mes a mes vuelve a presentar en los últimos años una incómoda combinación de restricciones de crédito a innovaciones y un menor margen aún para generar empleo hasta por lo menos el próximo año.

Desde el punto de vista de los expertos, se trata de un sector que afronta el comienzo de una recisión a cámara lenta, ya que a diferencia del resto de crisis, en las que todo sucede de repente y todo se desmorona, en el sector automovilístico durante los últimos años generan beneficios mínimos, siempre los justos, lo que hace que nunca se pueda invertir en generar más puestos de trabajo. Es más bien un dolor crónico más que algo coyuntural.

Los economistas auguran que el mercado de los automóviles se mantendrá como hasta ahora como mínimo hasta que alguna empresa importante quiebre a partir del año 2009.

Las tasas de desempleo que presentan los diferentes países no incluyen a las personas que han renunciado ya a buscar un nuevo trabajo, ni a las que han sido perjudicadas cuando les han reducido su jornada laboral obligándoles a trabajar a tiempo parcial, no a tiempo completo como siempre había sido hasta el momento.

Sólamente en los Estados Unidos, la tasa oficial de desempleados presentada por el gobierno es, desde mayo, del 5,5 por ciento. Sin embargo, cuando tomamos en cuenta los desinteresados en buscar un nuevo empleo y quienes se han visto perjudicados al ver reducida su jornada laboral, la tasa puede llegar a situarse rondando el diez por ciento.

Pese a los datos actuales, Goldman Sachs presentaba un informe a principios del mes de julio en el que hablaba claramente de que la tasa de desempleo que presenta el gobierno quedaría por encima del 6,4 por ciento para principios del próximo año 2009, sobre todo por el mercado de automóviles, que podría comenzar a presentar despidos a gran escala de un momento a otro, por este motivo comparando los datos actuales con las previsiones (que siempre se han quedado cortas hasta ahora en comparación a lo sucedido), el paro llegaría a duplicarse en aproximadamente medio año en los Estados Unidos.

Y es que, según los expertos, en la actualidad el mercado laboral está completamente desorientado y deteriorado por momentos, y todo apunta a que así seguirá siendo durante los próximos años. Las crisis en los Estados Unidos provocadas por la vivienda y la carestía del crédito, además de las contínuas subidas de productos básicos, hacen que el consumo se vea seriamente deteriorado ya no sólamente en el país norteamericano, sino que también acaba afectando a los mercados de todos los continentes.

En la actualidad, el sector del mercado automovilístico ya comienza a dar indicios de caída durante lo que llevamos de 2008, y es que con los datos del mes de junio en la mano, nos encontramos con un panorama global que no ha sido tan pésimo en el período de mes y medio en los últimos 22 años.

Si la tasa de desempleo sigue manteniendose de la misma manera o incluso vuelve a aumentar durante los próximos meses, el consumo se vería de nuevo reducido, y con ello las ventas posibles, lo que podría dar pie al inicio de los despidos en el sector del mercado de automóviles.

De seguir así, la toxicidad en el sector puede ser más grave que nunca y podría explotar de un momento a otro, ya que es del todo imposible mantener un rendimiento normal y presentar beneficios cuando el ritmo de crecimiento de los salarios y la caída del empleo hacen imposible que se puedan desarrollar nuevos productos para presentar a los consumidores.

Los últimos datos de ventas y rendimientos en potentes empresas como General Motors han sacado a luz la delicadísima situación de las empresas de automovilismo, con lo que ahora además, deberán de hacer frente a las trabas de las entidades bancarias para recibir más créditos durante los próximos meses.

A esto hay que sumar, además, la situación del dólar, que semana tras semana continúa perdiendo poder adquisitivo respecto al euro, lo que perjudica las ventas de exportación.

Foto: Inciclopedia

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