Netflix se va mentalizando para la época más dura de su existencia

La gran popularidad que tiene Netflix se podría ver afectada en 2019 por la competencia que traerá Disney.

producciones de Netflix

Netflix empezó como empresa en el año 1997 y desde entonces ha llovido mucho. La compañía ha pasado por diversas fases hasta convertirse en una de las líderes del mercado del streaming y de los servicios de vídeo bajo suscripción. En el pasado triunfaron con la distribución de películas en DVD y fueron adaptándose a las necesidades del mercado. Ahora producen su propio contenido en cuanto a series y películas para poder abastecer su repertorio con algo más allá de lo que le proporcionan sus proveedores. No obstante, la situación actual, positiva y exitosa, va a encontrarse con un gran obstáculo en 2019.

El sector habla a diario de cómo 2019 será la época más dura de la existencia de Netflix. La compañía se enfrentará a la llegada del servicio propio de Disney. De momento son muchas las plataformas que existen dentro de este campo, desde HBO hasta Amazon Prime Video. Todas tienen su público, pero ninguna ha conseguido afectar al rendimiento de Netflix tanto como para que la empresa se preocupe por su futuro. Algo distinto ocurrirá con el servicio de Disney, dado que estamos hablando de una plataforma de palabras mayores que no solo ofrecerá muchos contenidos de éxito, sino que además “robará” otros que había cedido hasta ahora.

La colaboración entre Netflix y Disney que se mantiene actualmente sabíamos que tenía fecha de caducidad. Netflix se ha beneficiado de ello, pero sus ejecutivos posiblemente tenían claro que sería algo que terminaría antes o después.

Lo que ha querido Netflix hasta el momento ha sido potenciar su presencia en el mercado, darse a conocer e instaurar una imagen sólida que será más difícil de tumbar. Lo ha hecho firmando acuerdos estratégicos con proveedores de contenido que han colaborado indirectamente a cambio de royalties a que el catálogo de películas y series aumente y sea sólido. Ahora mismo gran parte del contenido de Netflix corresponde a estudios como Disney, Fox, Warner Bros. o Sony, mientras que además de exprimir estos contenidos la empresa dedica parte de su presupuesto a la producción propia. El plan de Netflix a largo plazo para combatir el final de estos acuerdos siempre ha consistido en planificar que para cuando llegara ese momento ya tendrían contenido propio de suficiente calidad como para que el público no decidiera darse de baja en su totalidad.

¿Pero van a poder cumplir con ese objetivo? La producción propia de Netflix empezó muy bien con algunas películas que han sido imprescindibles, así como con las series de Marvel, que en todos los casos están manteniendo el tipo. Pero poco a poco la calidad ha sido superada por la cantidad y nos hemos ido encontrando con producciones de muy baja calidad que se nota que están hechas para que el catálogo de Netflix crezca sin cuidar el resultado global. Esto ha llevado a que poco a poco el valor del nombre de Netflix se reduzca y que ya no exista emoción por esperar “la próxima película de Netflix”. Ahora un gran porcentaje de los estrenos son olvidables, incluso cuando en su plantilla de actores cuentan con grandes nombres de la industria que quedan totalmente desaprovechados.

Series de Netflix

Esto impide que Netflix pueda mantener la solidez y la buena imagen que querían alcanzar. El contrapeso, lo que evita el desastre ahora mismo en términos de producción propia, son las series de producción propia, algunas. Hablamos principalmente de las que están relacionadas con el universo Marvel (que no sabemos qué pasará con ellas en el futuro…) y producciones que atraen al mundo entero como es el caso de Stranger Things. Gracias a ellas Netflix soporta bien la tormenta, al menos por ahora que no hay otro servicio que les pueda hacer sombra en este sentido. Pero en el futuro habrá que ver qué ocurre.

Los derechos compartidos con las series de Marvel es posible que se agoten y series como Stranger Things están obligadas a tener un final. Si siguen estrenándose series interesantes a razón de una o dos al mes no sería raro que muchos suscriptores de Netflix pasen al formato de “me suscribo una vez cada seis meses y me lo veo todo de golpe antes de darme de baja a los 30 días”. Este enfoque no creemos que sea sostenible para un negocio como Netflix que necesita suscriptores activos de manera inmediata.

Por ello creemos que 2019 será un año problemático para Netflix, que por otro lado no ha parado de subir las tarifas en los últimos tiempos y será algo en lo que también golpeará la competencia, dado que se rumorea que Disney podría ofrecer su plataforma de forma mucho más económica (inicialmente, ya se sabe). Quizá Netflix esté subiendo ahora que van bien las cosas para bajar en el futuro cuando las suscripciones se reduzcan, pero no mostraría mucha fuerza por su parte, así que nos quedan dudas de cómo saldrán adelante.

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