Nadal, conde de Barcelona un año más

Fue un partido intenso en el que David Ferrer tuvo en vilo a todo el público de Barcelona y obligó a Nadal a sacar lo mejor de sí mismo. Finalmente el tenista de Manacor, el número 2 del mundo y rey sobre la tierra, se alzó con su séptimo Godó (7-6, 7-5) . Antes las dos raquetas se batieron durante dos horas y cuarenta minutos y dejaron una final para el recuerdo en el torneo de Barcelona.

En el primer set se demostró que Ferrer quería salir de la pista con su primer trofeo sobre la arena del Godó. De las últimas cinco finales disputadas, cuatro han tenido idéntico reparto. Todas han caído del lado de Nadal. Ayer el tenista de Jávea quería ser protagonista y rompió el primer servicio de su rival. A pesar de que Nadal devolvió el equilibrio al marcador devolviéndole la rotura, a Ferrer se le veía sólido desde el fondo de la pista, lanzando torpedos con su derecha hacia el revés del número dos mundial.

Fue en el juego número doce, con un 6-5 a favor de Ferrer cuando se decidiría en realidad la final, mucho antes de acabar. Ahí tuvo hasta cinco pelotas para romper el servicio de Nadal y llevarse la primera manga. Pero no pudo, puede que por vértigo o porque su oponente era quien era. Nadal salvó la situación y lanzó su juego imparable en el desempate (7-1).

En la segunda manga el desgaste de Ferrer siguió siendo meritorio, llevando el partido hasta un desenlace igualado, pero la sensación en los juegos finales era que Nadal ya era imparable. Por algo el manacorí lleva siete títulos en Barcelona de manera consecutiva.

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