Morsi llama al diálogo mientras aumentan las protestas en las calles de Egipto

El polémico decreto que otorga al presidente Mohamed Morsi casi poderes absolutos ha provocado repetidos enfrentamientos entre los partidarios de la oposición y los movimientos islamistas.

MORSI

Protestas contra el presidente Mohamed Morsi en El Cairo.

La intensidad de los enfrentamientos entre los partidarios de los Hermanos Musulmanes y la oposición han llevado al presidente egipcio, Mohamed Morsi, a buscar un espacio de diálogo. Mientras que los partidos de la oposición no se han pronunciado respecto a la convocatoria del presidente para negociar el proceso constitucional abierto por el Gobierno, las calles de Egipto vuelven a ser protagonistas del conflicto por un nuevo ataque a la sede de los Hermanos Musulmanes en El Cairo la madrugada del viernes.

El movimiento islamista ha sido objeto de repetidos ataques, más de 40 en menos de un mes, desde que el presidente Morsi emitiera el pasado 22 de noviembre un decreto que le otorga casi poderes absolutos. La tensión aumentó  tras la aprobación de un borrador constitucional de forma unilateral por parte de las fuerzas islamistas. La violencia alcanzó su nivel más alto la pasada madrugada, cuando una batalla campal entre partidarios y detractores del presidente Morsi se saldó con la muerte de siete personas, entre ellas un periodista, y cerca de un millar de heridos en las inmediaciones del palacio presidencial.

El rais reunió a su Gabinete para acelerar la resolución del conflicto y emitió un comunicado a través de la televisión esa misma noche, en el que llamó a la oposición al diálogo. El Gobierno está a la espera de que los partidos de la oposición se pronuncien, ya que por ahora solo lo ha hecho el Movimiento 6 de Abril, uno de los partidos laicos más importantes, quien ha rechazado reunirse con el presidente mediante un mensaje en su página de Facebook. A la negativa de Movimiento 6 de Abril hay que sumar el abandono de fuerzas que se está produciendo en el bando islamista desde que empezara el conflicto: cuatro asesores presidenciales, el director de la televisión pública Essam al-Amir y Rafik Habib, un investigador e intelectual cristiano que ejercía de vicepresidente del Partido de la Libertad y la Justicia.

La pérdida de apoyo gubernamental también está presente en las embajadas, donde unos 200 diplomáticos egipcios han anunciado que no cumplirán con la obligación de conducir a sus respectivas embajadas al referéndum constitucional previsto para el próximo 15 de diciembre. Esta actitud pone más trabas a la consulta después de que Zaglul al-Balshi, presidente del comité judicial encargado de supervisar el referéndum dimitiera de su cargo alegando que no participaría en «un referéndum que ha derramado sangre de los egipcios». En esta línea, numerosos tribunales por todo el país se han declarado en huelga para presionar a Morsi y conseguir que retire su mandato constitucional.

Mientras el poder judicial expresa su disconformidad con el presidente, la población egipcia y los partidos políticos contrarios al movimientos islámico continúan convocando protestas por todo el país. Ayer jueves miles de personas se congregaron en los alrededores del palacio presidencial bajo fuertes medidas de seguridad tanto del ejército como de la policía para exigir al presidente Mohamed Morsi que derogue el polémico decreto.

La cifra total de víctimas mortales que ha dejado este conflicto desde que se inició es de 7 muertos y 400 heridos. La comunidad internacional se muestra preocupada ante la posibilidad de que el enfrentamiento civil se prolongue mucho más tiempo y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha transmitido su «produnfa inquietud» por los enfrentamientos al presidente egipcio.

Vía / El País

Foto / Gigi Ibrahim

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