Los conflictos armados privan de educación a 28 millones de niños

Un total de 160 países suscribieron en Dakar el año 2000 los seis objetivos de la Educación para Todos que el planeta tendrá que haber logrado en 2015. Las premisas incluyen el lograr que todos los niños del mundo tengan enseñanza gratuita o la igualdad de géneros en la educación. Se trata de metas muy ambiciosas y, como cabía esperar, aún no van camino de lograrse. Según el informe de seguimiento publicado recientemente por la UNESCO y presentado esta semana en Barcelona, estamos muy lejos de alcanzar lo estipulado. Bajo el nombre Una crisis encubierta: conflictos armados y educación, el estudio para especial atención a que un 42% de los niños en edad de acudir a la escuela primaria no lo hacen por vivir en un país subdesarrollado en conflicto. O, lo que es lo mismo, 28 millones de pequeños no van al colegio por vivir enmedio de una guerra.

Niña en un colegio de Gambia


Para poner fin a este problema, el informe se centra en detallar los motivos que provocan esta situación. Entre ellos destaca el protagonismo que tienen los centros educativos como blanco ‘legítimo’ y, por tanto, habitual en los conflictos armados. Es el caso, sin ir más lejos, de Afganistán, donde los ataques contra centros escolares prácticamente se duplicaron entre 2008 (347) y 2009 (613). Además de blanco para ataques, también lo son para abusos sexuales y violaciones, prácticas utilizacas por muchos combatientes como armas de guerra. Ello imposibilita que muchos niños y, sobre todo, niñas puedan ir al colegio. Según el informe, una tercera parte de las víctimas de violaciones denunciadas en la República Democrática del Congo fueron menores, y un 13% de este grupo tenía menos de 10 años. Si se contabilizan el número de violaciones perpetradas y no denunciadas en las zonas de conflicto del este del país, es posible que la cifra sea entre diez y veinte veces superior al de las denunciadas. Todo ello provoca, además del miedo a acudir al colegio, daños psicológicos y consecuencias en el seno familiar que en nada favorecen el desarrollo de los niños.

Otro factor del que alerta el informe hace referencia a la inversión, muy superior en armamento que en educación en el ámbito de los países pobres y, sobre todo, en conflicto. No obstante, este daño no solo les pertenece a ellos. Con lo que dedican en seis días los países ricos al gasto militar podría enjugarse el déficit anual de financiación de la Educación para Todos, que se calcula en 16.000 millones de dólares. Además, y como ya se entrevé, las ayudas de los países desarrollados ponen por delante a ciertos países bajo el pretexto de la seguridad, y éstos reciben mucho más dinero que otros en igual o peor situación. Es el caso, por ejemplo, de la inversión en Afganistán, que se multiplicó por cinco en el último lustro mientras que la dispensada a Chad o a la República Centroafricana se estancó o aumentó ligeramente.

El informe, que destaca también cómo la deficiencia de educación es también causa de conflictos, pone de relieve la necesidad de trabajar a nivel global para erradicar estos problemas cuanto antes. Sin embargo, por el momento el panorama no es muy esperanzador. Los seis objetivos fijados para 2015 parecen una frontera demasiado lejana para estar solo a cuatro años vista.

Foto: Gambia, Africa por Aurimas Rimsa en Flickr.com.

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