¿Qué hay detrás de El Secreto?

Ser optimista es bueno, ser un optimista crónico ya es otra cosa. Aquellos que busquen asumir los famosos preceptos que se postulan desde uno de los libros más buscados de los últimos años, El Secreto de Rhonda Byrne, corren el riesgo de creer que el cosmos está ahí para darnos todo lo que queremos, tan solo con grandes dosis de mental power. No sabemos por qué El secreto se ha convertido en uno de los best-sellers del momento en lo que se refiere a libros de autoayuda (sí, a la sazón no es más ni menos que eso), quizá porque se vende a él mismo como una de las grandes revelaciones de este milenio tan falto de espiritualidad y esperanza. Tanto es así que Byrne mezcla los objetivos del capitalismo (obtener lo que deseamos de manera fácil), con la filosofía oriental (las reminiscencias del pensamiento budista recorren el texto) para obtener un libro que nos habla de las posibilidades de nuestra mente a la hora de transformar la vida que tenemos.

Portada del libro.

El Secreto dice que los mensajes positivos que generamos conectan con el cosmos y nos devuelven cosas buenas. Por el contrario, los pensamientos negativos, agoreros y pesimistas solo nos traen desgracias y hacen que nuestra existencia no reciba los dones del universo. Estos postulados, además, se aplican a todos los seres del planeta por igual. Poco relevante es tu situación socio-económica o el contexto en el que hayas nacido, lo que importa es la optimización del pensamiento. Difícil de digerir ¿no? Pues si entiendes lo que significa la llamada “Ley de atracción universal” a lo mejor todo resulta un poco más sencillo. Digamos que la clave está en el cerebro, que no diferencia la realidad de la imaginación, por lo que puede atraer otros niveles de realidad y hacerlos factibles.

Por ejemplo, si tenemos miedo a los accidentes de coche es probable que acabemos viéndonos inmersos en uno. Si, por el contrario, visualizamos que nos ascienden en el trabajo o que nos suben el sueldo, las posibilidades de que esto suceda aumentan considerablemente. Una situación posible para el cosmos es una situación posible para el ser humano.

Uno de los mayores problemas de la pseudociencia postulada por Rhonda Byrne es que se erige como una manera de conseguir bienes materiales o que mejoren nuestra calidad de vida. Pero olvida que no todo en esta vida es desear, sino que lo que uno quiere puede costarle sudor y lágrimas. Suponemos que en este mundo en que todos deseamos ascender y ser más capaces económicamente, una línea de pensamiento que te dice que puedes lograrlo sentado en el sillón de tu casa puede ser muy exitosa… aunque no por ello menos ingenua.

Si se desea mejorar en el trabajo no solo hay que desearlo (que también) sino trabajar y esforzarse. Si queremos sacar mejores notas, adelgazar, conseguir un aumento, comprar un coche, ir de crucero… en todos estos casos sabemos qué es lo que tenemos que hacer. ¿Por qué no dejamos el libro en la mesilla de noche y empezamos a trabajar para lograrlo? Puede que el cosmos sea nuestro aliado, ¡pero en algo tendremos que ayudar!

Foto por The italian voice en Flickr

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