Ley Sinde: ¿El fin de Internet Libre?

La actualidad informativa de los últimos días ha silenciado algo la polémica sobre la Ley Sinde, finalmente llevada al Senado después del consenso entre PSOE, PP y CIU. Un pequeño grupo de pensadores han sido financiados para que desarrollen una ampliación de las leyes copyright. Desde nuestro punto de vista, como medio de comunicación libre, cabe analizar las consecuencias de una legislación con muchas ambigüedades.

Ángeles González Sinde / Foto: Getty Images

Para Qdiario y Smallsquid, la Ley Sinde supone un evidente recorte a la libertad de expresión y la información que tanto intentamos reclamar los supervivientes del periodismo, en este caso digital. Se ha insistido mucho en hablar de la ‘ley antidescargas’, pero la realidad es que las consecuencias de su aplicación pueden ir mucho más allá de la existencia o no de enlaces que lleven a libros, música o películas.

Precisamente, uno de los principales problemas de la ley Sinde es la limitación que su aplicación supone a la larga en el acceso a los contenidos. Históricamente, lo métodos de información han sido unidireccionales: la prensa emite una idea y el sujeto la recibe (sin la posibilidad en la mayoría de los casos de crear una comunicación bidireccional en el sistema). La revolución de Internet en los medios de comunicación de masas tiene que ver con las nuevas posibilidades que ofrece. Sin embargo, parece que el modelo ideal para la mayoría de medios de comunicación tradicional es algo así como “yo digo y tú escuchas”. A través de internet la gente comenta noticias, crea debate, se interviene sobre la idea, un hecho liberador que nadie puede filtrar y que ofrece libertad al usuario.

En este sentido, el usuario en internet es el rey, decide lo que quiere ver. Cuando compras un periódico, no puedes salirte del mismo, no puedes ir más allá de sus páginas. En internet podemos ver ideas contrastadas, debates, participar en foros de discusión… Por un lado existe una oligarquía empresarial dispuesta a controlar los medios de comunicación y el Ministerio de Cultura no está interesado en mantener una infraestructura que no puede controlar. Su respuesta es: el fin de Internet libre.

En el fondo, tenemos la sensación de que estuviera ejecutando un plan para convertir Internet en un sistema de prepago, seleccionando los contenidos a los que podremos acceder.

La ley Sinde es un anexo a otra ley que facilita la eliminación de webs que vulneran derechos de autor. Esto es mucho decir, aproximadamente el 95% de los blogs y webs de nuestro país son susceptibles de ser eliminados (audios, imágenes, textos e incluso vídeos son utilizados en diferentes blogs sin permisos). Con esta ley, todo lo que se publique que no sea de “nuestra cosecha”, o por lo que no hayamos pagado para su utilización es susceptibles de ser denunciado por la Comisión de la Propiedad Intelectual, para que posteriormente un juez decida si estamos incumpliendo o no las leyes.

La Comisión de Propiedad Intelectual creada, dependiente del Ministerio de Cultura, contará con un poder superior al judicial en muchos casos. Cuando un juez determine que una página no atente contra la propiedad intelectual, la Comisión todavía tendrá poder y decisión para bloquearla. Lo curioso es que desconocemos quienes formarán parte de dicha comisión.

Este punto es de vital importancia teniendo en cuenta que cualquier imagen, contenido, expresión… puede suponer el cierre de una página. Sin duda, se trata de una oportunidad espléndida para callar voces opuestas a la Comisión, al Gobierno o a los partidos que han aprobado la ley. Prácticamente cualquier cosa será suficiente para cerrar una página. Eso sí, habrá derecho a recurrir, menos mal.

Aparentemente, la ley Sinde es una respuesta a la piratería en internet. Un punto del todo absurdo ya que actualmente existen sistemas de descarga encriptados, casi indetectables e invulnerables. Realmente lo que buscan es cerrar webs que tengan contenidos con derechos de autor, facilitar cierres de todas las webs anti-sistema. Cualquier blog o web que cite verbalmente otro artículo es susceptible de ser cerrada. Una simple fotografía será susceptible de la eliminación de webs. Evidentemente, la eliminación de webs y blogs favorece a los medios de comunicación tradicional, que tan lentamente se han ido incorporando a la red (grandes cadenas de televisión, emisoras de radio). Como usuarios no podemos utilizar los contenidos de otros para criticarlos o debatirlos fuera de su web (con el considerable aumento de beneficios y tráfico). ¿Ahora te preguntas por qué están tan contentos la mayor parte de medios de comunicación? Todos hablan de las bondades del acuerdo entre Partido Popular y PSOE. Los grandes mass media se están haciendo un traje a medida gracias a nuestros representantes políticos.

La ley Sinde comenzará su aplicación por la eliminación de portales de descargas de películas, música, o de acceso discos duros virtuales (tipo Megaupload o Rapidshare). Poco a poco, llegarán a otras webs.

María Ángeles González Sinde es juez y parte en esta restrictiva ley, se posiciona como la gran valedora de la cultura, la defensora de los artistas, cineastas e intelectuales de nuestro país. A la vez se le olvida decir que es administradora de dos empresas relacionadas con actividades cinematográficas, una de ellas con domicilio en su propia casa, ambas dadas de alta en los CNAE 9211 y 9212. Podríamos pensar que tiene algún tipo de interés personal en que esta ley salga adelante. También se le olvida decir que estuvo al frente de la Academia de Artes y de Ciencias de España hasta el año 2006, padre, hermano y tío ocupan cargos en fundaciones vinculadas a medios audiovisuales. Ella misma ha promulgado una ley que fomenta sus intereses económicos, durante el tiempo que fue presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencia Cinematográficas de España ha gestionado y percibido varios cientos de miles de euros del Ministerio de Cultura del que ahora es ministra. Su patrimonio se vio incrementado durante el tiempo que fue presidenta (aunque no sabemos si a través de dicho organismo), adquiriendo el palacete de la calle de Zurbano 3, cedido por la anterior ministra de cultura Carmen Calvo que fue acondicionado con dinero público por 2 millones de euros. Con fondos públicos rehabilitan unas instalaciones que posteriormente se ceden a entidades privadas.

Recibió suministros cinematográficos por más de 125.000 euros, financiado por el anterior ministerio de cultura. B.O.E. 311 de 29/12/2003, B.O.E. 100 27/04/2006, B.O.E. 274 del 16/11/2005. En internautas.org podras encontrar más datos sobre la ministra Sinde.

Al lado del propio contenido de la ley están las partes enfrentadas. Alex de la Iglesia se ha coronado como el principal mediador entre creadores, por un lado, y usuarios y propietarios de páginas por otro. El todavía presidente de la Academia de Cine dejará su puesto por su desaprobación a la ley, considerando que las necesidades reales de ambas partes son otras y que esta medida no hace más que entorpecerlo todo.

Y es que estamos hablando de un gran paso atrás que tanto perjudica al llamado “mundo de la cultura” –parece que el resto carezcan de ella- como al de los usuarios y propietarios de páginas o medios de comunicación digitales. En tiempos donde es posible tener tu propia selección de música online, de forma gratuita, en los que se puede comprar un producto a subasta en internet, podemos elegir las butacas de nuestras entradas de cine o descargar libros digitales para nuestro eBook, pretendemos volver la mirada a atrás.

¿Nadie se pregunta por qué la gente descarga tantas películas en internet? ¿Alguien ha preguntado a los usuarios qué código real se vive hoy en la red? ¿Alguien ha escuchado las posibles fórmulas de buscar una solución sin necesidad de recurrir a cierres, censuras o pasos atrás en lugar de adaptarnos a los tiempos? ¿Nos queda poco tiempo de internet libre?

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