Las Universidades públicas españolas se suman al carro de las deficiencias

Mientras el panorama político está enfocado a unos temas ya muy típicos. Típicos que se convierten en tópicos, con los que nadie parece estar de acuerdo. Al mismo tiempo que quienes “tienen que arreglar” el país se disputan cada día quien da más. Otros aspectos de la sociedad están siendo olvidados.

universidad

La educación, se trata de un de los derechos y deberes fundamentales que todo ser humano debe de tener. En España, se recoge en el artículo 27. Dentro de éste, se pueden encontrar distintas sentencias que desarrollan la ley.  Entre ellas destacamos: “los poderes públicos ayudarán a los centros docentes que reúnan los requisitos que la ley establezca”.

Pero, parece ser que esta afirmación no se cumple al pie de la letra. A pesar de ser un artículo recogido en la parte dogmática de la Constitución  y que por tanto constituye una de las señas de identidad del Estado Español. Desde que empezó la crisis, los gritos de guerra se han lanzado en referencia a la educación.

Si hay algo evidentemente claro es que España cuenta con una ley por la que hasta los 16 años un niño tiene la obligación de asistir a la escuela y de formarse. A estas evidencias se suman el número de escuelas públicas que no es limitado, así como de las universidades. Pero, estas evidencias no son sinónimo de calidad en la educación.

¿Y para qué contar con educación pública si no es de calidad?

Por mucho que intenten demostrar que en España hay educación de calidad, desde el exterior no perciben la misma información. De hecho, en los últimos datos, son las universidades públicas españolas las que reciben el toque de atención.

A pesar de constituir un país desarrollado, nuestro nivel de formación tiene mucho que mejorar. En el último ranking publicado en la clasificación de Shangai, la primera universidad española en aparecer lo hace en el puesto 201, tratándose de la Autónoma de Barcelona.

Una de las principales causas, es el escaso presupuesto que se destina a éstas. Además de los movimientos migratorios que se están dando, por los cuales, mentes brillantes, que podrían convertirse en profesorado, defienden sus saberes lejos de la educación española. Ambas consecuencias se derivan principalmente de la crisis y de un sistema político muy poco acertado.

Siendo los jóvenes el futuro de nuestro país, tal vez observando estos datos, algunos se den por aludidos y pongan en funcionamiento una política unificada de educación. Una política alejada del beneficio de los partidos. Un política en beneficio de todos los ciudadanos. Una política en defensa de un derecho fundamental que a grandes rasgos está siendo vulnerado.

Pero no todo es negativo. Si nos centramos en los índices parcelados, la situación mejora estrepitosamente. En algunos casos, en sectores especializados, algunas de las universidades con sello español despuntan: la Universidad de Barcelona (medicina), la Politécnica de Valencia (ciencias agrarias) y la Universidad de Granada (Informática). Además de algunas facultades de económicas, aunque esta situación no se asemeje a la situación económica del país.

La educación de calidad es una asignatura pendiente del Estado español, que por ahora ni en septiembre, ni en julio verá el aprobado.

Vía: La Razón.

Imagen: Antonio Tajuelo vía Flickr

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