Las tabacaleras norteamericanas se enfrentan a multimillonarias demandas por fraude

Las compañías tabacaleras de los Estados Unidos que comercializan cigarrillos “light” batallan durante los últimos meses para evitar ser demandadas por fraude. De momento, el Tribunal Supremo falló en diciembre a favor de que salgan adelante las exigencias de los consumidores, que reclaman miles de millones de euros en daños y perjuicios.

Las compañías tabacaleras de los Estados Unidos que comercializan cigarrillos “light” batallan durante los últimos meses para evitar ser demandadas por fraude. De momento, el Tribunal Supremo falló en diciembre a favor de que salgan adelante las exigencias de los consumidores, que reclaman miles de millones de euros en daños y perjuicios.

Tres fumadores habituales de Maine iniciaron una protesta contra las más poderosas tabacaleras de Estados Unidos. Las demandadas se realizaron contra Altria y Philip Morris (Altria en sí es una empresa que pertenece a Philip Morris). Denunciaban que las empresas tabaqueras hacían fraude al emitir falsa información sobre los productos “light” que comercializan.

Fue entonces cuando decidieron exigir una indemnización que sufragara en condiciones los daños médicos que sufrían a causa de este tipo de productos. Alegaron, entre otras cosas, que consumieron grandes cantidades de tabaco al considerar como ciertas las informaciones de la publicidad, que afirmaban que el tabaco light era más seguro que el habitual clásico.

En la actualidad es indiscutible que marcas como Marlboro Light, producido por Philip Morris, registran niveles más bajos de nicotina y alquitrán que cualquier marca de cigarrillos normales, para realizar este tipo de tabaco las máquinas realizaron un método de cálculo de productos en virtud de una serie de normas autorizadas por la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos. Sin embargo, como ya han denunciado los tres demandantes de Maine, muchos fumadores denuncian que con este tipo de trabajo siempre acaban inhalando más humo, al tener que fumar más cigarrillos para poder compensar los índices de satisfacción.


La cuestión que tendrán que afrontar los tribunales y está sobre la mesa no es si el uso del término “light” es un fraude. Es, más bien, si los demandantes tienen derecho a exigir una compensación económica a las empresas tabaqueras, dado que desde hace unos años la ley federal de etiquetado de cigarrillos y publicidad exige a las empresas tabacaleras que informen en lugar preferente con advertencias sobre salud en sus envases y en todos sus anuncios publicitarios.

La ley también dice que “ningún requisito o prohibición sobre la base de fumar y la salud será impuesto en virtud de la ley estatal con respecto a la publicidad o promoción de los cigarrillos, siempre que la ley del etiquetada fuera aplicada por la empresa de manera correcta”.

Hace dieciséis años, en una decisión que no fue aprobada de manera mayoritaria, algunos tribunales aplicaron que es el deber de los encargados de aplicar la justicia anteponer el deber general de no hacer declaraciones fraudulentas en los productos o en la publicidad.

Los tribunales inferiores han luchado durante años para poder establecer una línea común de actuación para con las tabacaleras. En el caso de Altria, una de las demandadas por los tres fumadores de Maine, muchos han denunciado que la información que ofrece tanto en sus productos como en su publicidad resulta habitualmente desconcertante, confuso y generadora de los litigios.

Los abogados de las empresas tabacaleras denuncian que sus clientes ya cumplen las estrictas leyes aprobadas por los legisladores, y que las situaciones de demandas que se dan con tanta asiduidad en los Estados Unidos de ninguna manera se dan en lugares como la Unión Europea. Se sienten pues, perseguidos como un colectivo que ha sido demonizado y del que sólo se habla para mal. Declararon que las leyes aprobadas contribuyen a dar luz verde para que determinados jueces persigan a su antojo a las tabacaleras, y que por tanto representan un paso atrás en la tendencia reciente a hacer leyes coherentes.

Lo cierto es que todo este asunto ha levantado mucha polémica entre los tribunales menores, que no saben muy bien qué margen de actuación tienen y cómo deben de aplicar la justicia
para no entrar en contradicciones con las decisiones aprobadas y aplicadas por el Tribunal Supremo.

La mayoría de los tribunales menores han rechazado el argumento de la falta de información en los productos, mientras que la filial de Philip Morris, Altria, ha afirmado que las marcas y frases “light” y “bajo contenido en alquitrán” han sido sobradamente aprobadas por la Comisión Federal del Comercio de los Estados Unidos, y que por tanto este tipo de demandas representan un chantaje contra la industria del tabaco.

Los analistas consideran que esta demanda perjudicará seriamente las acciones de Philip Morris, y que además, puede golpear con dureza el mercado de las tabaqueras en los Estados Unidos y la Unión Europea, lugares en donde las estadísticas han demostrado durante la última década que el índice de fumadores ha bajado de forma progresiva, razón por la cual las empresas tabacaleras han decidido invertir la mayor parte de su dinero en buscar nuevos clientes en el emergente mercado asiático y africano.

Los demandantes de Maine afirman contar con el apoyo implícito del gobierno federal, ya que éste no ha tomado ninguna posición sobre si la ley de etiquetado está siendo cumplida por las empresas demandadas.

El abogado de los demandantes, afirmó recientemente ante los medios que la industria tabacalera internacional debería considerar la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos como una oportunidad. Afirmó que sería conveniente para el tabaco y sus consumidores que las empresas estudiasen una nueva forma de comercializar sus productos informando detalladamente de las graves deficiencias que tienen para la salud, debido a que durante las últimas décadas han venido haciendo engañosas declaraciones sobre sus productos.

El abogado se refería, por ejemplo, a que cuando un consumidor adquiere un yogurt light es porque considera que tiene menos grasa que uno normal, pero sin embargo cuando compra una cajetilla de tabaco light, acabará teniendo que fumar más cigarrillos que si comprase una cajetilla de tabaco normal.

La tergiversación aquí – afirma el abogado -, es que las empresas tabacaleras afirman tanto en la publicidad como en los productos que las marcas light son mucho menos perjudiciales que las normales, e incluso en ocasiones llegan a incitar al consumidor la sensación de que son útiles para dejar de fumar, a causa del bajo contenido en alquitrán, sin embargo esto es del todo incierto, un completo engaño al consumidor.

La razón por la que se realizarán las demandas, dijo, es que los consumidores han sido engañados al comprar los cigarrillos que consideran más seguros y saludables que los otros ya clásicos, pese a que, a causa de la obligación que tienen de por ley de informar sobre los perjuicios, ya sabían que eran perjudiciales.

Por ahora algunos analistas estiman que determinados tipos de reclamaciones por fraude lograrán salir adelante para mayor perjuicio de las empresas tabaqueras, no únicamente las de fumar y salud.

Por ejemplo, podría ser que deterimandos fabricantes de cigarrillos incluyeran en sus cajetillas que el producto que el consumidor acaba de comprar fue producido en Suiza, cuando en realidad fue producido en una planta de España.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...