La seguridad de las redes WIFI en entredicho

Es muy común compartir redes WIFI con vecinos y/o amigos, pero no hace tanta gracia que alguien se quiera aprovechar de la nuestra para conectarse a la red sin pagar. Repasamos los mejores métodos para evitar que nos roben el WIFi y la forma de poder romper la seguridad de una red (bajo la responsabilidad de cada uno)

Un estudio publicado recientemente llegaba a la conclusión de que un 12% de usuarios de internet se conectaban a la red a través del WIFI de otra persona. Esta noticia, que ha salido publicada en todos los medios, nos lleva a realizarnos dos grandes preguntas: ¿cómo protejo mi red WIFI para que el vecino no la utilice? Y, por otro lado ¿cómo puedo conectarme a la red de mi vecino?

Protege tu red WIFI con WPA o WPA2

Cada vez más personas utilizan redes WIFI en sus casas o en la oficina. Esto es porque cada vez más las prestaciones que ofrece una red inalámbrica se pueden equiparar a las de una red cableada y, además, porque sigue aumentando considerablemente el número de portátiles y dispositivos móviles (smartphones, tablets, etc.) que se conectan a Internet. Es mucho más cómodo tener una red WIFi en casa que pasar cables por las paredes, a no ser que tengamos una instalación preparada.

La cuestión es que esa red WIFI está abierta a cualquiera que se decida a escucharla. No podemos impedir que las ondas se transmitan fuera de nuestra vivienda (aunque la calidad de la señal disminuye considerablemente al cabo de unos metros), pero sí podemos poner trabas para que nadie se beneficie de ella. No es solo porque nos pueda molestar que otras personas se aprovechen de nosotros (y de lo que pagamos a las compañías), sino también porque una conexión externa puede ocupar un ancho de banda que podríamos necesitar. Por ejemplo, si alguien conectado a nuestro WIFI se dedica a bajar grandes ficheros (por ejemplo películas) es muy probable que nosotros nos quedemos sin red porque la descarga alcanzará prácticamente la totalidad de las megas que tengamos contratadas.

Para proteger una red WIFI estándar, lo más práctico es configurar la conexión inalámbrica del router con un cifrado WPA o WPA2. La mayoría de los routers que últimamente entregan las compañías ya están configurados de esta manera, por lo que sólo tendremos que cambiar la contraseña, ya que existen programas que desencriptan los códigos que vienen de fábrica con un algoritmo inverso al utilizado para la creación de la contraseña.

El tipo de cifrado que más se utilizaba hasta ahora, el WEP, y que muchos routers más antiguos todavía tendrán activado, se puede hackear en unas dos horas con el programa adecuado. Es tan sencillo como seguir los pasos de este tutorial.

Hacemos extensible la recomendación final del vídeo, la de no utilizar una red inalámbrica. No obstante, cuando esto no sea factible, la protección más eficiente en una red WIFi es a través de las MAC de los aparatos. La MAC es el identificador único que cualquier dispositivo de conexión a la red tiene, de manera que si en el router sólo autorizamos a las MAC conocidas (el portátil, el PC de sobremesa, el Smartphone, etc.) sólo estos aparatos se podrán conectar a la red y todos los demás quedarán bloqueados.

Foto | mightyohm en Flickr

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