La industria presiona al gobierno para mantener las tarifas

Durante estos meses, el Gobierno estudia diferentes opciones, sin descartar la continuación de diversas tarifas de alta tensión, utilizadas por empresas industriales, evitando así que dejen de estar operativas a partir del 1 de julio. Al parecer tanto las empresas como diversos gobiernos autonómicos han presionado para que persistan.

Durante estos meses, el Gobierno estudia diferentes opciones, sin descartar la continuación de diversas tarifas de alta tensión, utilizadas por empresas industriales, evitando así que dejen de estar operativas a partir del 1 de julio. Al parecer tanto las empresas como diversos gobiernos autonómicos han presionado para que persistan.

Cuando se acerca el momento de la defunción de las tarifas de alta tensión que hasta el momento han favorecido a las empresas industriales, empiezan a llegar las primeras quejas al Ministerio de Industria desde todos los frentes.

Según expertos en los sectores de electricidad, el Gobierno estaría pensando si mantener pasado el 1 de julio (fecha fijada para la desaparición de estas tarifas), algunas de estas, ya que con un mercado totalmente liberalizado las empresas se verían en serio riesgo al tener que comprar electricidad a un precio mucho mayor.

Y es que al parecer el Ministerio de Industria estaría recibiendo numerosas y continuas presiones por parte de las empresas afectadas por esta decisión y también de las comunidades autónomas en donde están ubicadas.

Ya existe un antecedente sobre este asunto en las declaraciones que Miguel Sebastián virtió en una comparecencia ante la Comisión de Industria en el Congreso, en donde insistió en que no abandonaría a las empresas a su suerte.

Por ahora el Ministerio de Industria estudia si sería conveniente mantener las tarifas de alta tensión de larga utilización, de las que existen tres tipos de tarifa: las generales, las específicas y las especiales.

Las tarifas especiales se mantendrán en vigor (si la Unión Europea no interviene en contra) hasta el 1 de enero de 2009, ya que se llegó a una moratoria de seis meses antes de su desaparición.

Según la legislación, el gobierno podría mantener más allá del 1 de julio alguna tarifa industrial siempre que se incluya en la orden ministerial de tarifas que entra en vigor ese mismo día. Sin embargo, esa cláusula únicamente podrá mantenerse a través de la aplicación de un real decreto, pues es una norma del mismo tipo la que fjó su desaparición.

Durante los últimos meses, las empresas industriales hacen todo lo posible por lograr unas condiciones adecuadas en el suministro de electricidad a sus plantas. Así, muchas de ellas han optado por firmar contratos bilaterales, con las diversas comercializadoras eléctricas, como Fortia, que es la central que han impulsado para operar en el nuevo mercado libre de la electricidad, intentando así tomar posiciones por adelantado ante la posibilidad de que, pese a las presiones al Ministerio de Industria, no puedan mantener las tarifas en julio. Fortia ya ha conseguido cubrir en junio el 10% de sus necesidades energéticas para los próximos meses gracias a la subasta virtual de electricidad.

Mientras todo se va desarrollando en aparente normalidad, el Ministerio de Industria va recopilando la información que solicita prácticamente todas las semanas a empresas independientes, como Gas Natural o Central Eléctrica, y así asegurarse de que las empresas de industria aún no han firmado acuerdos importantes con eléctricas, evitando así generar problemas a la mayoría en el caso de que se decida mantener algunas tarifas mas allá del 1 de julio.

Muchas empresas, sin embargo, protestan alegando que el Ministerio de Industria utiliza estos datos para presionarlas a renunciar a sus exigencias, al decirles que en virtud de los datos de que dispone, las negociaciones con las eléctricas son viables.

Durante los últimos meses la mayoría de las empresas que reaccionaron con mucha inquietud al anuncio de la liberalización de tarifas se han adaptado a las negociaciones con las eléctricas y han ido abandonando la estrategia de presionar al Ministerio de Industria.

Los problemas entre las empresas de industria y las eléctricas surgen a partir de las exigencias de precio y avales. Las empresas industriales protestan argumentando que pese al paso de los meses y el conocimiento que las eléctricas tienen de la inquietud y la desaprobación a la desaparición de determinadas tarifas, todavía no han recibido el más mínimo interés por firmar contratos en los que figuren precios de electricidad por debajo del mercado. Además, se quejan de que las compañías eléctricas se han acostumbrado a exigir en bloque avales por la mitad del valor contratado.

Entretanto, el grupo público de construcción naval Navantia a presentado unas cuentas en las que asegura haber logrado incluso reducir costes gracias a los acuerdos sobre electricidad alcanzados con Unión Fenosa.
El acuerdo que se ha cerrado estará en vigor hasta el año 2011, y en él la empresa naval ha contratado un consumo anual de aproximadamente 126 gigavatios, ascendiendo en total los gastos a unos 11 millones de euros.

Además, gracias al contrato, Unión Fenosa se compromete a realizar una inspección a fondo de todos los lugares de trabajo de la naval, con el objetivo de realizar una serie de recomendaciones para potenciar la eficiencia energética en todos los astilleros y así lograr que su cliente reduzca por tanto el coste de consumos de gas y electricidad.

No es la primera vez que Unión Fenosa suministra electricidad a los astilleros de Navantia. Desde hace bastantes años, la empresa ha prestado servicios a los astilleros en Galicia, y fue a partir del año 2007 cuando comenzó a prestar servicios en toda España. La eléctrica asegura que el contrato es bueno porque se firmó hace ya meses.

Según los expertos, las empresas que siguen con la estrategia de presionar al Ministerio de Industria lo hacen porque consideran que una vez liberalizado el mercado de la electricidad se verán forzadas a pagar cantidades mucho más altas que si se mantienen las tarifas industriales.

De esta forma, no verían con buenos ojos acuerdos como los que la empresa pública naval de Navantia han alcanzado con las eléctricas, sean las que sean, ya que Navantia se encuentra en una posición privilegiada a la hora de negociar, al ser una empresa en la que el Gobierno ejerce un claro peso, por tanto, a las eléctricas que quieran negociar con la misma, les conviene dar una imagen de normalidad en las tarifas, pese a que su intención sea, a partir de pasado el 1 de julio y se supriman las tarifas de industria, ir aplicando de forma progresiva precios cada vez mayores.

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