La fotografía documental está viva

Fotografía ganadora en 2009, de Pietro Masturzo

Hace más de 50 años que la Fundación World Press Photo trabaja como una plataforma de lanzamiento para todos aquellos fotógrafos que al más puro estilo ‘llanero solitario’, se juegan el todo por el todo para hacer un buen reportaje.

Difícilmente su producto llega a los medios de comunicación, que viven más preocupados por contentar a sus fieles que por educar a los que no saben dónde encontrar historias de este tipo. Es así: el documental fotográfico es un reducto confinado a las catacumbas de los suplementos dominicales, en el mejor de los casos por supuesto.

Por ello, debemos considerar un lujo que la exposición itinerante del World Press Photo se instale en nuestra ciudad. Los que acudimos anteayer al acto de inauguración en Barcelona tuvimos la suerte de contemplar una muestra que nos dejó maravillados, horrorizados, aturdidos, conmovidos y emocionados. Así salimos la mayoría de los asistentes tras observar detenidamente las 170 instantáneas que vertebran la muestra.

Hay absolutamente de todo, pero sin duda lo más llamativo son los reportajes de denuncia. Rara vez aparecen en los Mass Media, a veces porque los censuran; otras porque los editores de los grandes rotativos prefieren invertir la tinta en la sección de ‘Gente’, repletita de caramelos hollywoodienses.

Pero aquí a uno se le atraganta el dulce. Hay series fotográficas que retratan las consecuencias de la Guerra de Irak o del conflicto entre Israel y Palestina, y otras que enseñan los terribles problemas que surgen alrededor del tráfico de drogas. Especialmente duras son las que realizó el italianao Marco Vernaschi, que fue capaz de introducirse en la red de ‘narcos’ de Guinea Bissau. Es un país costero del África Oriental que en los últimos años se ha convertido en uno de los mayores centros de almacenamiento y distribución de cocaína de todo el mundo.

Por supuesto, también es destacable el trabajo de su compatriota Pietro Maturzo, ganador del premio Fotografía del Año. Desde la ventana del hotel en el que estaba alojado, en Teherán (Irán), captó cómo un grupo de mujeres manifestaba su disconformidad con los resultados de las elecciones presidenciales del 2009. Ahmadinejad salió ganador, pero fue acusado de fraude electoral. Durante el día las barricadas y las cargas policiales fueron protagonistas de las protestas; en cambio por las noches eran los gritos de ‘Alá es grande’ los que encendían el espíritu de subversión de una población desesperada. Y Masturzo estuvo ahí, en el lugar preciso, en el momento exacto.

Honestamente, no deben perdérselo. La Exposición del World Press Photo estará en la sala principal del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona hasta el 8 de diciembre.

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