La banca entreabre tímidamente el grifo del crédito al consumo

Algunas entidades financieras entreabren la vía del crédito

“ A perro flaco todos son pulgas», dice el refranero popular.  Justo cuando las entidades bancarias tienen más dificultades para sanear sus cuentas de resultados y soltar lastre para salvar el activo, sin duda es el pero momento para tirar de pasivo y aumentar los créditos al consumo, máxime con una tasa de morosidad que ronda el 6 por ciento en muchas entidades financieras. Auna sí, algunas entidades, como BBVA, CaixaBank y Sabadell, revitalizan su oferta de préstamo en aras de captar clientes solventes. Eso sí, todo tiene y precio.

Y es que lo del constreñimiento del crédito no es un secreto a voces. A la pérdida del poder financiero de los particulares se añade el aumento de los tipos de interés, que este año se perpetuará todavía más. Todo ello agravado por la desconfianza inherente de las entidades financieras, que luchan por reducir tasas de morosidad ingobernables. El resultado es que los bancos son cada vez más reacios a otorgar créditos al consumo, y mucho menos a particulares o pequeñas entidades, a no ser que prueben con creces sus ratios de solvencia o se concedan a cambio de un elevado tipo de interés.

El BBVA, una de las entidades financieras que hacen fluir el crédito

Y es precisamente ahí donde algunas entidades están viendo una oportunidad, aunque únicamente aquellas que gozan de una cómoda posición en el ranking de activos, como Sabadell, BBVA y Caixabank. La intención a corto: ganar nuevos clientes y mejorar el margen de interés. La estrategia a más largo plazo: proyectar hacia el mercado una imagen de entidad sólida, con capacidad de seguir creciendo.

“Las entidades en posición ventajosa tenemos la oportunidad de atraer a esos clientes y, aunque la demanda de crédito ha caído con fuerza, todavía hay demanda solvente e insatisfecha”, señala el portavoz de una de estas entidades financieras. Según los expertos, estos créditos ayudan a mejorar el margen de intermediación, esto es la diferencia entre lo que la entidad paga por el pasivo y lo que cobra por el crédito.

Aun así, con los datos en la mano, el sector crediticio no vive sus mejores momentos.  Según datos del Banco de España, en mayo el saldo de créditos al consumo para particulares se ha reducido un 3,50 por ciento con respecto al mismo ejercicio del año anterior, y el volumen de crédito a las empresas ha decrecido un 2 por ciento, haciendo todavía más difícil la recuperación económica en un país plagado de PYMES endeudadas.

Foto: Pavlemadrid commons, en Wikimedia Commons

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